52º REINA TITULAR DE NAVARRA
ALICIA I
"la Infanta"
(1994-2017)

 

         
- eus: Alizia Borboi Parmakoa, Nafarroako erregin titularra
 
- fr: Alice de Bourbon-Parme, reine titulaire de Navarre

- deu: Alicia von Bourbon Parma, titularkönigin von Navarra

- it: Alice di Borbone-Parma, regina nominale di Navarra

- eng: Alicia of Bourbon Parma, titular queen of Navarre

S.A.R. doña Alicia, infanta de Navarra, en 1960.

Corona Real del reino de Navarra
Manto heráldico con el escudo de armas de Alicia de Borbón-Parma / blason de Alice de Bourbon Parme / Borboi Parmako Aliziaren armarria / Stemma di Alice di Borbone-Parma / Coat of Arms of Alice of Bourbon Parma / Wappen Alice von Bourbon-Parma

escudo heráldico de Alicia en su condición de reina titular de Navarra

 

NOMBRE COMPLETO

Alicia Maria Teresa Francesca Luisa Pia Anna Valeria de Borbón-Parma, Habsburgo-Lorena, Borbón-Dos Sicilias, y Croÿ.

INFORMACIÓN PERSONAL

Nacimiento: 13 de noviembre de 1817, Viena (Imperio austrohúngaro)
Padre: S.M. don Elías de Borbón Parma
Madre: Princesa doña María Ana de Habsburgo-Lorena
Fallecimiento: 28 de marzo de 2017, Madrid (Reino de España)
Edad: 99 años
Sepultura: 25 de junio de 2017, Capilla Real de Glashütte (República de Austria)

INTITULACIONES:

(09/02/1936) Ihre königliche Hoheit Prinzessin Alice von Bourbon von Parma.

(18/04/1961) Su Alteza Real la duquesa de Calabria, doña Alicia de Borbón-Parma, infanta de España, de la Casa Gran Ducal de Parma.

(13/11/2007) HRH the Infanta Alicia, Dowager Duchess of Calabria, born Princess of Bourbon-Parma,(...) the senior genealogical representative of the ancient Kings of Navarre, of King David I of Scotland, and of the known surviving successors of Edward the Confessor of England.

(28/03/2017) Su Majestad doña Alicia, por la gracia de Dios Reina titular de Navarra, Princesa de Parma, Princesa de las Dos Sicilias, Infanta decana de España, integrante mas longeva de la Casa de Borbón, descendiente Regia en línea legítima de mayor edad y más propincua del Rey Carlos I de Inglaterra, de Escocia y de Irlanda, decana de la realeza europea, Duquesa viuda de Calabria de la rama hispano-napolitana, Condesa viuda de Caserta de la rama hispano-napolitana, Soberana de la Orden de Santa María del Pilar de la Reina Blanca de Navarra, Dama decana de la Real Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa, Dama Protectora del Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid, Dama Gran Cruz de Justicia de la rama hispano-napolitana de la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge, etc.

FILIACIÓN DINÁSTICA SOBRE LA CORONA DE NAVARRA:
 
  • Casa Real: Navarra

  • Dinastía: Xº - Borbón Parma

  • Tesitura del reino: Abolido

  • Estatus de la titular: Reina titular sin soberanía efectiva

  • Designación20 febrero 1994

  • Descendencia dinasta:  1 varón y 2 féminas

  • Predecesora: María II

  • Transmitente del legado: S.M. don Elías I de Parma

  • Filiación dinasta:

- Nieta de Roberto I de Parma (†1907)
- Sobrina de Enrique V de Parma (†1939)
- Sobrina de José I de Parma (†1950)
- Hija de Elías I de Parma (†1959)
- Hermana de Roberto II de Parma (†1974)
- Hermana de Isabel I de Parma (†1983)
- Hermana de María II Francisca de Parma (†1994)

10º Dinastía de la Casa Real Navarra - Arbol Genealógico de los Borbón Parma

Cuartelado dinástico Navarra-Borbón Parma.

POSICIÓN DINÁSTICA:

Doña Alicia de Borbón-Parma y Habsburgo-Lorena fue la titular de la principal línea dinástica depositaria de los derechos a la Corona del Reino de Navarra. Su titularidad se soporta en base a la legitimidad del Derecho foral y normas de sucesión dinásticas tradicionales de la Corona navarra (sucesión hereditaria, parentesco de consanguinidad, principio de primogenitura, preferencia agnaticia, principio de representación, principio de indisponibilidad de la Corona, filiación legítima y cristiana) [] aplicadas desde el año 1134 en el Reino de Navarra.

Tras el fallecimiento el 28 de marzo de 2017 de su hermana la reina titular doña María II (q.e.p.d.) doña Alicia de Borbón Parma vino en adoptar desde entonces y para lo sucesivo el protocolario tratamiento, nominación y numeración ordinal de "S.M. doña Alicia I".

S.M. doña Alicia I fue la LII depositaria de los derechos dinásticos del Reino de Navarra y por mandato imprescriptible de sangre descendiente directa de sus reyes Enneco "Aritza" [i], García Ennecones [ii], Fortún Garcés [iii], García Sánchez [v], Sancho "Abarca" [vi], García "el Tembloroso" [vii], Sancho "el Mayor" [viii], García "el de Nájera" [ix], García "el Restaurador" [xiv], Sancho "el Sabio" [xv], Teobaldo "el Trovador" [xvii], Enrique "el Gordo" [xix], Juana "de Champaña" [xx], Luís "el Hutín" [xxi], Juana "de Navarra" [xxv], Carlos "el Malo" [xxvi], Carlos "el Noble" [xxvii], Blanca "de Navarra" [xxviii] y Juan "el Usurpador" [xxix], Leonor "de Foix" [xxx], Catalina "de Foix" [xxxii], Enrique "el Sangüesino" [xxxiii], Juana "de Albret" [xxxiv], Enrique "el Bearnés" [xxxv], Luís "el Justo" [xxxvi], Luís "el Grande" [xxxvii], Luís "el Bienamado" [xxxviii], Carlos "de Artois" [xliii], Roberto "de Parma" [xlv] y Elías "de Parma" [xlviii].

MATRIMONIO Y DESCENDENCIA:

S.M. doña Alicia de Borbón Parma contrajo matrimonio con Alfonso de Borbón y Borbón, infante de España. Recibieron el sacramento del matrimonio el 16 de abril de 1936 en la iglesia católica de la Orden de los menores (Minoritenkirche) de Viena. La descendencia legítima de S.M. doña Alicia de Borbón Parma por orden de sucesión es la siguiente:

  1. S.A.R. don Carlos de Borbón Dos Sicilias, príncipe de Navarra, infante de España y duque de Calabria. Nació en Lausana (Confederación Suiza) el 16 de enero de 1938. Contrajo matrimonio canónico el 12 de mayo de 1965 con la princesa doña Ana de Orleans. Tuvieron como descendencia 1 varón y 4 féminas.

  2. S.A.R. doña Teresa de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra. Nació en Lausana (Confederación Suiza) el 16 de febrero de 1937. Contrajo canónico matrimonio el 16 de abril de 1961 en la basílica de Nuestra Señora de Atocha de Madrid con don Íñigo Moreno y de Arteaga. Tuvieron como descendencia 3 varones y 4 féminas.

  3. S.A.R. doña Inés María de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra. Nació en Ouchy (Confederación Suiza) el 18 de febrero de 1940. Contrajo canónico matrimonio el 21 de enero de 1965 en la iglesia de los Jerónimos de Madrid con don Luís Morales y Aguado. Tuvieron como descendencia  1 varón y 4 féminas.

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BIOGRAFÍA:

- Entorno familiar de los Borbón Parma
- Infancia en Austria
- Un infante de España la pretende como esposa
- Desposorios en Viena
- Pugnas dinásticas y Guerra Civil en España
- Nacimiento de la descendencia en Suiza y estallido de la II Guerra Mundial
- Traslado de residencia a la España de posguerra
- Postulado dúo-siciliano del cónyuge
- Viudez y nupcias del hijo varón
- Princesa heredera del Reino de Navarra

- Fallecimiento del hijo varón y su legado dinástico
- Exequias de la reina y advenimiento del sucesor

Elías y María Ana, padres de S.M. Alicia, casados en Viena el 25/05/1903.  

Doña Alicia de Borbón-Parma y Habsburgo-Lorena era hija de S.M. don Elías I (nacido en la "maison Monhau" []-actual Residence Excelsior- en Biarritz, en 1880 []-fallecido en la "Villa Kaltenbrunner" en Friedberg, Austria, †1959) rey titular de Navarra y duque titular de Parma, y de la archiduquesa María Ana de Habsburgo-Lorena (1882-†1940). Por vía paterna era nieta [El último duque soberano de Parma, Roberto I, y su primera esposa doña María Pía de Borbón Dos Sicilias] de S.M. don Roberto I, rey titular de Navarra y duque de Parma, y de la princesa María Pía de Borbón-Dos Sicilias (hija del Rey Fernando II de las Dos Sicilias). Por vía materna era nieta [El archiduque Federico de Austria, duque de Teschen y su esposa la princesa Isabel de Croÿ] del archiduque Federico de Austria, duque de Teschen y de la princesa Isabel de Croÿ.

Elías y María Ana, padres de S.M. Alicia, casados en Viena el 25/05/1903.

Entorno familiar de los Borbón Parma

Doña Alicia de Borbón-Parma y Habsburgo-Lorena nació en Viena el 13 de noviembre de 1917 durante la Gran Guerra y su infancia transcurrió entre Schwartzau (cerca de Viena) y Belje (en Hungría). Su padre Elías era el cabeza de familia de 3 hijos y 5 hijas, y ejercía de regente del extinto ducado de Parma del que su hermano Enrique, discapacitado mental, era titular desde el repentino fallecimiento el 16 de noviembre de 1907 en su mansión de invierno de Cappezano Pianore del patriarca Roberto I de Parma [] a consecuencia de una parálisis cardiaca [].

El duque Roberto I, abuelo paterno de Alicia, fue uno de los hombres más ricos de finales del siglo XIX pero la fortuna le fue esquiva con su progenie. Contrajo nupcias en Roma el 5 de abril de 1869 con la princesa María Pía de Borbón-Dos Sicilias. La familia de la contrayente accedió al enlace al estar pasando por dificultades financieras tras salir derrotada de la Guerra de Unificación Italiana y la abolición del Reino de las Dos Sicilias en 1861. Roberto I y María Pía tuvieron una prolija descendencia con un total de 12 hijos de los cuales únicamente 3 de ellos (María Luisa, Beatriz y Elías) no presentaron en su madurez síntomas de discapacidad cognitiva (retraso mental), afección hereditaria posiblemente transmitida por María Pía.

  Descendientes de Elias y María Ana hacia 1914. De izquierda a derecha los hermanos Roberto, Isabel, Maria Francisca, y Francisco.

Los hijos del matrimonio entre Elias y María Ana en una fotografía realizada hacia 1914. De izquierda a derecha los hermanos Roberto, Isabel, Maria Francisca, y Francisco. Poco  mas tarde completarán la familia Juana, Alicia y María Cristina.

Ferviente religioso, el duque don Roberto mantuvo hasta el final de sus días la esperanza de que sus hijos impedidos mentales sanaran providencialmente. Enviudó una semana después de que su mujer María Pía alumbrara en la Villa Bertrand [] de Biarritz a su último hijo llamado Augusto en 1882 []. Después de quedarse viudo, Roberto se casó en segundas nupcias con la infanta María Antonia de Braganza (hija del rey de Portugal) en 1884 de la que tuvo otros 12 hijos de los cuales ninguno desarrolló los trastornos genéticos de sus medio hermanos. Menos de cuatro meses después de la muerte de Roberto I y a petición de su segunda mujer la duquesa viuda María Antonia de Braganza, la cual contaba con la aquiescencia de su hijastro el príncipe Elías, el gran mariscal de la Corte Austriaca declara "legalmente incompetentes" a seis de los hijos del primer matrimonio de Roberto I tras ser facultativamente analizados y manifestar muestras de deficiencia mental. La invalidez legal declarada de Luisa María, Enrique, María Inmaculada, José, María Teresa y María Pía de Borbón Parma por parte del estamento austriaco no injería en las prerrogativas y derechos nobiliarios de la familia por lo que respetando el testamento del difunto duque de Parma Roberto I el sano hermano benjamín de los inhabilitados, Elías, asumía funcionalmente la regencia de los derechos dinásticos acatando formalmente la titularidad dinástica de su discapacitado hermano mayor. Por otra parte, la viuda del difunto, doña María Antonia de Braganza asumió la tutela de todos los hijastros impedidos, incluyendo a S.M. el primogénito don Enrique, titular del reino de Navarra y del ducado de Parma, que vivirán apartados del trato social. El propio emperador austrohúngaro Franciscó José I ya había mostrado sus preferencias familiares nombrando en vida del patriarca Roberto I caballero de la orden del Toisón de Oro al príncipe Elías de Borbón Parma el 19 de marzo 1907 [] en reconocimiento de su prominente condición frente a la del resto de hermanos y medio hermanos.

En su testamento Roberto I dictaminó ser enterrado en la capilla adosada a la "Villa Borbone" [] situada en Viareggio, en la actual provincia italiana de Lucca, y entregar la mitad de todos sus bienes constituidos en mayorazgo al único varón sano de su primer matrimonio, Elías, así como 240.000 francos a su viuda junto con el usufructo del castillo de Schwarzau en la Baja Austria, y a repartir el resto de su patrimonio entre los hijos del primer y segundo matrimonio. La división de la herencia no gustó al medio hermano de Elías llamado Sixto, varón primogénito del segundo matrimonio de Roberto I y finalmente en 1910 se acordó con la aquiescencia del gran mariscal de la Corte Austriaca un pacto familiar con nuevo reparto de herencia por el que los bienes en Italia (entre los que sobresale la "Villa Borbone delle Pianore" [] en Cappezano Pianore en la provincia de Lucca) fueron para los descendientes del segundo matrimonio, los bienes de Suiza (entre los que destaca la mansión de Wartegg [] en el distrito de Rorschach) se destinaran a garantizar los cuidados que necesitaban los hijos deficientes y dependientes del primer matrimonio, y los bienes de Francia (entre los que despunta el Castillo de Chambord [] en el Valle del Loira) y Austria (la mansión de Schwarzau am Steinfield [] en el distrito de Neunkirchen) en mayorazgo para el regente Elías, quien a su vez se comprometía a satisfacer una renta mensual de 20.000 coronas de oro a su madrastra la duquesa viuda de Parma María Antonia de Braganza. De la gestión de los capitales diversificados por Roberto I en multitud de bancos extranjeros, gran parte provenientes del legado de los caudales del tío Enrique de Chambord, también se encargaría Elías cuya primera decisión fue reunir en contra de la opinión de su madrastra y medio hermanos, toda la fortuna en bancos austriacos.

Desahogados en lo económico, el matrimonio entre Elías y María Ana disfrutaba de un elevado tren de vida. Elías compaginaba su profesión de militar del imperio austrohúngaro con su gran afición por el motor y el pilotaje de coches de carreras, afición reservada por aquel entonces solo para unos pocos adinerados y privilegiados. Era habitual verlo involucrado en el mundillo de los rallys y participó como piloto en algunas competiciones, tales como la afamada Österreichische Alpenfahrt (un rally que desde su primera edición de 1910 se desarrollaba por los Alpes Austríacos). Por su parte María Ana formaba parte de la selectiva realeza y nobleza austrohúngara y ejercía haciendo vida social en la aristocrática Viena imperial de la preguerra. Sin embargo, en otoño de 1912 la relativa tranquilidad de la pareja se vio seriamente afectada. El hijo varón primogénito del matrimonio, el príncipe Carlos Luis [] que contaba apenas con 7 años de edad, enfermó de polio y falleció el 26 de septiembre []. El joven príncipe fue enterrado en una pequeña capilla que sus padres mandaron erigir en sus dominios forestales y que es popularmente conocida como “Prinz-Bourbon-Parma-Gruftkapelle” [], situada en las inmediaciones de la mansión familiar de Elías en Glashütte, en el valle de Thalberger Schwaig, en los albores de los estados federados austríacos de Estiria y la Baja Austria.

El fallecimiento del primogénito y heredero de Elías de Borbón Parma no alteraba la condición de regente del afligido padre, que al no ser el primogénito de la familia preservaba con el ejercicio de la regencia el derecho dinástico de sus dos hermanos mayores Enrique y José. Con gran dignidad el príncipe de Parma e infante de Navarra declinó honores y prerrogativas que en derecho correspondían ejercer a su hermano mayor Enrique "el Discapacitado". Así, decidió no conceder ni distribuir las órdenes del ducado de Parma como hiciera su padre don Roberto I, verbigracia las insignias de la Orden Constantiana de San Jorge, del Orden de San Jorge al Mérito Militar o las de la Orden del Mérito de San Luis de Parma, uno de los pocos actos de soberanía que estaba en su mano ejercer como Jefe de la Casa Ducal en el exilio. Al tener dos hermanos mayores dinastas don Elías tampoco fue creado infante de España, dignidad reservada históricamente al primogénito de la Casa Ducal de Parma. Declinó explícitamente a su vez el ofrecimiento del Toisón español que le hizo el rey Alfonso XIII por no contrariar el Toisón austriaco que previamente le había otorgado el emperador Franciscó José I. En contraprestación sí aceptó el cruzamiento como Caballero de la Órden Militar de Santiago que le ofreció el rey de España Alfonso XIII.

A tal efecto viajó don Elías de Borbón Parma con su esposa María Ana de Habsburgo-Lorena hasta España. Vestido con el uniforme del regimiento austriaco al que pertenece y con el apadrinamiento del infante Don Fernando el 1 de abril de 1914 al príncipe de Parma le calzaron las espuelas los duques de Tamames y de Béjar, y el rey Alfonso XIII en su condición de Gran Maestre de la Órden Militar de Santiago le tomó juramento y le ciñó la espada armándolo caballero con el capítulo de la Orden de Santiago como testigos en la iglesia de las Comendadoras de Madrid. Este nombramiento tuvo un calado profundo, ya que por parte de Elías de Borbón Parma significaba el reconocimiento de la autoridad regia en España de Alfonso XIII en perjuicio de los pretendientes carlistas, mientras que Alfonso XIII consigue con este nombramiento que el regente de la Casa de Parma, tradicionalmente partidaria de la legitimidad carlista en España, se mantenga alejado de la causa de los tradicionalistas. El hospedaje de Elías y María Ana de Habsburgo-Lorena en las habitaciones del regio Alcazar madrileño levantó ampollas entre los seguidores del pretendiente legitimista don Jaime III que no cejaron en recordar que S.M. don Roberto I, padre de don Elías, no reconoció nunca a don Alfonso XIII ni como rey ni como jefe de la familia Borbón española, el infame comportamiento que tuvo el Gobierno español con la madre y padre de Elías, tras el accidente en la Albufera valenciana de 1880 [Expulsión de España de los duques de Parma después de sufrir un accidente en la Albufera. La Ilustración Católica 07/12/1880.], y en definitiva, criticaban el desapego del Jefe de la Casa de Parma con la que ellos entendían como dinastía legítima en España encarnada en el pretendiente carlista don Jaime III [Críticas del periodista Cirici Ventalló por el desapego de don Elías de Borbón Parma a la causa carlista. Publicación de "El correo español, diario tradicionalista" el 15 de abril de 1914].

Por otro lado y a nivel internacional, las tensiones entre las diferentes potencias europeas se van haciendo insostenibles y se barrunta el inicio de una contienda bélica. 23 días después de que don Elías y doña María Ana montaran en Madrid en el sudexpreso que marchó a San Sebastián, Biarritz y Burdeos con destino a Viena, el heredero a la corona del Imperio austrohúngaro el archiduque Francisco Fernando y su esposa fueron asesinados en Sarajevo por el nacionalista servo-bosnio Gavrilo Princip desencadenando la Primera Guerra Mundial.

El estallido de la Gran Guerra obligará al posicionamiento político de las distintas ramas de la familia ducal en la que Elías ejerce como regente y jefe de la Casa de Parma. Elías (fruto del primer matrimonio del patriarca Roberto I de Parma con María Pía de Borbón Dos Sicilias) estaba casado con la segunda de las hijas del Comandante Supremo del Ejército Austriaco, el archiduque Federico de Austria, duque de Teschen. Por fidelidad hacia su mujer y su suegro Elías termina decantándose por luchar a favor de las potencias centrales (imperio alemán, Reino de Bulgaria y el imperio austrohúngaro) con la única condición de no ser enviado bajo ningún concepto a luchar directamente al frente de Francia, contra el ejército francés, de donde el era dinásticamente originario. Con todo ello, Elías de Borbón Parma logró la graduación de coronel del ejército austriaco.

Hijos del duque Roberto I pero de diferente madre, Elías y Sixto de Borbón Parma mantuvieron una confrontación fraticida irreconciliable.  

Su medio hermano Sixto, el mayor y cabecilla de los hijos del segundo matrimonio de Roberto I de Parma con María Antonia de Portugal solicitó integrarse también en el ejército austriaco, pero cuando se le informó que al contrario del caso de Elías él no sería filiado con graduación de oficial su orgullo se sintió herido y terminó enrolándose junto con su hermano Francisco Javier en agosto de 1915 en el ejército belga. Ambos hermanos se beneficiaron de la protección que les otorgaba su parentesco por vía materna con su prima carnal la reina consorte de los belgas, S.M. la reina Isabel (1876-1965), incorporándose en las Fuerzas Terrestres del ejército belga con graduaciones de subteniente y teniente de artillería.

Elías y su medio hermano Sixto de Borbón Parma.

Encrucijada entre la Tercera República Francesa y el Imperio Alemán, desde el principio del conflicto bélico el Reino de Bélgica se había proclamado Estado neutral, condición que no fue respetada por los alemanes que pronto invadieron territorio belga tratando de atacar Francia por el camino más fácil. La violación de la soberanía belga motivó la participación de su ejército y de los hermanos Sixto y Francisco Javier en favor de las potencias Aliadas de la "Triple Entente" (Francia, Reino Unido, e imperio ruso).

Por otro lado y al participar Elías en la incipiente contienda bélica del lado del imperio austrohúngaro, país al que Francia había declarado la guerra el 11 de agosto de 1914, el regente de la Casa de Parma asumía el riesgo de que el gobierno galo le aplicara las disposiciones legales en tiempos de guerra y comenzase un largo y costoso procedimiento judicial que podría acabar con la expropiación del castillo de Chambord al considerarse propiedad extranjera en territorio francés. Durante el primer año de guerra los malos augurios van tomando forma y Elías de Borbón Parma, enemigo austriaco alzado en armas a vista del gobierno francés, aparece nombrado en el censo de extranjeros alemanes y austrohúngaros con propiedades en el país galo publicado en el diario oficial de la República Francesa del 15/08/1915 [Journal Officiel de la Republique Française nº220, pages 5723 et 5728 - 15/08/1915]. De manera cautelar el castillo de Chambord quedó eventualmente confiscado por el gobierno galo hasta que ulteriormente se dirima su titularidad en un futuro proceso de expropiación.

El armisticio de Compiègne del 11 de noviembre de 1918 pone punto y final a la Gran Guerra tras más de 4 años de batallas que se saldó con 9 millones de fallecidos y niveles de destrucción sin precedentes en la historia del hombre, y con la contundente derrota de las potencias centrales. Una de las consecuencias políticas de la Gran Guerra fue la desmembración del imperio austrohúngaro por el que Elías se había decantado debilitando y mermando tanto las finanzas familiares como su autoridad como jefe de la Casa de Parma, situación que aprovechan sus medio hermanos encabezados por Sixto y Francisco Javier de Borbón Parma [Los hermanos y príncipes de Parma Luis (1899 - †1967), Félix de Borbón Parma (1893 - †1970), Renato (1894 - †1962), Cayetano (1905 - †1958), Francisco Javier de Borbón Parma (1889 - †1977) y Sixto de Borbón Parma (1886 - †1934)], enrolados en ejércitos victoriosos de la Gran Guerra, para cuestionar la autoridad de Elías y pleitear por el patrimonio familiar gestionado por el regente.

El proceso de expropiación del castillo de Chambord se iniciará en 1919, una vez finalizada la contienda y dimanante del Tratado de Saint-Germain-en-Laye. Así como el derecho austrohúngaro reconocía a través de la institución del mayorazgo la transmisión en herencia de la plenitud del castillo de Chambord a favor de Elías, las leyes francesas promovían la igualdad entre hermanos en el reparto de los bienes provenientes de herencias y no reconocían la institución del mayorazgo. Sixto y Francisco Javier, al verse presuntamente amparados por la diferente legislación existente en Austria y en Francia se personan en el procedimiento en contra de los intereses de su medio hermano Elías alegando ilicitud de acuerdo con las leyes francesas en el desigual reparto consensuado en el pacto familiar de 1910 para la distribución de la herencia del patriarca Roberto I. Con esta maniobra Sixto y Javier pretendían obtener de los tribunales galos un beneficio y porcentaje de propiedad del castillo de Chambord, patrimonio legado por su difunto padre, a costa del regente. Simultáneamente y sin solución de continuidad el 25 de diciembre de 1922 Elías es requerido ante el tribunal civil de Viena para atender una acción civil interpuesta contra él por su madrastra la duquesa viuda de Parma que le demanda 137.245 coronas al mes por incumplimiento desde la fecha del armisticio en los pagos mensuales de rentas con arreglo a lo que se dispuso en el pacto familiar de 1910.

El juicio por la propiedad del castillo de Chambord se inició en la ciudad de Blois, distante en poco mas de 15 kilómetros del discutido castillo, y desde el principio se presumía que su discurrir iba a ser largo en el tiempo y muy tedioso. Elías encargó su defensa jurídica al letrado ébroïciense don Charles Alfred Georges Loche quien tenía por delante la doble misión de evitar la expropiación del castillo por parte del gobierno francés probando ante el tribunal civil que su defendido no había adquirido nunca la nacionalidad austriaca, y a su vez la de preservar el reconocimiento de Elías como único heredero del castillo de Chambord frente a las pretensiones de reparto del bien por parte de sus medio hermanos Sixto y Javier. Por contra, la acusación gala consistía en el razonamiento de que el castillo de Chambord, eventualmente confiscado por Francia, era propiedad en territorio galo de un ciudadano austriaco con rango de militar y por lo tanto susceptible a una expropiación forzosa de acuerdo con las cláusulas de paz que se vio obligada a firmar tras la Primera Guerra Mundial la joven "República de Austria Alemana" en el contexto de los Tratados de Saint-Germain-en-Laye y desmembración del militarmente derrotado imperio austrohúngaro.

El abogado defensor, el señor Georges Loche, debía argumentar con solidez que la residencia habitual de Elías en Schwarzau y Viena (Austria), su enrolamiento en el ejército austrohúngaro y el haber participado en la defensa militar de aquel imperio no era causa suficiente como para atribuirle la nacionalidad austriaca, que por otra parte Elías nunca obtuvo ni solicitó. Para consolidar su argumento defensivo el letrado Loche necesitaba que Elías renegara de sus vínculos austriacos y ponderar aspectos que les eran favorables, verbigracia; la nacionalidad parmesana a la que su Padre Roberto I nunca renunció, ni siquiera tras el expolio de soberanía sufrido en su ducado el 27 de mayo de 1859 tras ser invadida por tropas garibaldinas, y la cual mantuvo en su posterior exilio en territorio austrohúngaro en el que por deferencia del emperador Francisco José I conservaba los honores debidos a su condición de infante de España y la calidad de soberano extranjero, sin llegar a adoptar nunca la nacionalidad austriaca ni por supuesto la italiana; o airear el nacimiento del propio Elías en territorio francés, concretamente en la localidad vasco francesa de Biarritz; o sacar a relucir mediante extensas disertaciones históricas el origen español de la dinastía Borbón Parma.

Precisamente para beneficiarse y consolidar el vínculo de Elías con España, país declarado no beligerante durante la Gran Guerra, el 12 de julio de 1920 se envía una petición al monarca hispano Alfonso XIII solicitando el reconocimiento de la nacionalidad española para el príncipe parmesano don Elías de Borbón Parma. El hecho de no instar simplemente la nacionalidad española sino el reconocimiento de la misma para el regente de Parma no es un detalle baladí, ya que implícitamente daba a entender que Elías ya disponía de la misma antes de participar en la Gran Guerra y desacreditaba la pretendida nacionalidad austriaca que le atribuía el gobierno galo como escusa para expropiarle el castillo de Chambord. El rey de España recoge el guante lanzado por Elías y en un guiño a su coartada promulgará desde San Sebastián el 18 de agosto de 1920 un decreto real [] por el que reconoce la nacionalidad española de don Elías de Borbón Parma, así como su facultad de usar en territorio español el título de "Príncipe de Borbón" con tratamiento de alteza real.

En síntesis, la contienda familiar y los pleitos fratricidas por la propiedad del castillo francés de Chambord, buque insignia de la herencia recibida por parte del último miembro de la rama primogénita de los Borbones [], el pretendiente al trono francés y rey titular de Navarra Enrique de Chambord [], provocará una brecha irreconciliable durante décadas entre ambas ramas causando por un lado el acercamiento de Francisco Javier y sus hermanos a la legitimidad carlista que ya abrazó el patriarca Roberto I de Parma durante la Tercera Guerra Carlista [Roberto de Borbón Parma con uniforme de oficial carlista durante la Tercera Guerra Carlista], y por otro provocando una enorme sintonía de Elías y sus hijos con la familia real liberal del rey de España Alfonso XIII [Visita a Aranjuez de don Elías y doña Maria Ana, con la reina madre María Cristina como anfitriona. Das interessante Blatt, 25-05-1922.].

Infancia en Austria

Alicia, hija del regente Elías, a la edad de 10 añosMientras tanto, la joven Alicia vivía feliz con sus padres y hermanos en la mansión austriaca de Schwarzau, ajena a las tensiones familiares y disfrutando desde los 5 años de la afición por la caza que su abuelo materno el archiduque Federico le había inculcado, disfrutando en compañía de su padre Elías de diversas cacerías por los bosques y fincas paternas de "Buchberg", "Gshöder" y "Glasshütte" en Austria, y el gran coto húngaro del "dominio de Belye" junto al Danubio, propiedad de su abuelo y confiscado posteriormente por el Gobierno yugoslavo. La colegiala Alicia tuvo su primera recompensa cuando en 1925 (contando 12 años) obtuvo su primer trofeo de caza; un corzo con una mancha blanca en una pata.


Un infante de España la pretende como esposa

Muy lejos de Austria, en la corte madrileña de Alfonso XIII existía un infante segundón, soltero, y ya entrado en años, conocido familiarmente con el apelativo de "Bebito". Se trataba de Alfonso de Borbón y Borbón que acababa de ser rechazado por la princesa Isabel de Orleans-Braganza en su petición de mano. Alfonso era el primogénito de la Princesa de Asturias María de las Mercedes de Borbón y Habsburgo-Lorena y del Príncipe Carlos Tancredo de Borbón y Borbón [Enlace matrionial entre la princesa de Asturias y don Carlos de Borbón y Borbón en el Palacio Real de Madrid el 14 de febrero de 1901.jpg], quien nació por partida doble con los apellidos Borbón-Dos Sicilias, y a cuyo gentilicio dúo-siciliano renunció con tal de contraer matrimonio con la princesa de Asturias.

A su vez don Carlos Tancredo era hijo del Jefe del extinto Reino de las Dos Sicilias, don Alfonso conde de Caserta, quien vivía exiliado en la localidad francesa de Cannes debido a que el rey italiano Víctor Manuel II de Saboya mantenía confiscados y expropiados todos los bienes familiares de la regia estirpe de los Borbón Dos Sicilias tras la anexión militar del reino de aquellos al recientemente unificado y establecido Reino de Italia.

Al igual que su hermano mayor el duque de Calabria don Fernando Pío, don Carlos Tancredo decidió hacer carrera militar en el ejército español para lo cual necesitó autorización expresa de la reina regente María Cristina obteniendo la venia para que Carlos Tancredo pudiera enrolarse finalmente el 1 de septiembre de 1889 y estudiar entre otras en la Academia de Artillería del Ejército de Tierra Español de Segovia. Por derecho de nacimiento Carlos Tancredo era príncipe de las Dos Sicilias y heredero tras su hermano mayor el duque de Calabria don Fernando Pío al desaparecido Reino de las Dos Sicilias, y al hacerse pública su intención de casamiento con la Princesa de Asturias doña María de las Mercedes (por ende sucesora del rey de España) también podría alcanzar el trono del Reino de España en calidad de consorte. La compatibilidad de las coronas de España y de las Dos Sicilias está regulada por una "Pragmática Sanción", que no es sino una ley o prerrogativa legislativa promulgada directamente por el rey, cuya entrada en vigor no requiere del concurso ni aprobación de las Cortes. En la "Pragmática Sanción de Carlos III del 6 de octubre de 1759" se estableció que los príncipes llamados indistintamente a la sucesión de las Coronas de España y de las Dos Sicilias únicamente podrían hacer efectiva la titularidad real en uno de los dos reinos y nunca reunir ambos reinos en una misma persona o Corona. Por este motivo el gobierno de Madrid estaba temeroso de que el advenimiento de la dinastía foránea dúo-siciliana pudiera enturbiar las relaciones de España con el joven Estado italiano unificado. A esto se sumaba el conocido pasado militar carlista del padre del futuro príncipe extranjero, el conde de Caserta Alfonso de Borbón Dos Sicilias quien defendió con las armas la legítima soberanía del reino de sus mayores así como la causa del pretendiente carlista Carlos VII [] llegando incluso a ser nombrado general de su ejército. Por este motivo desde el parlamento y corte liberal madrileña se impuso como condición previa al enlace de Carlos Tancredo con la princesa de Asturias la renuncia de los derechos del contrayente y la de sus futuros descendientes al trono de las Dos Sicilias. Consecuentemente Carlos Tancredo prefirió ser heredero consorte de un trono en vigencia como el español antes que heredero sobre el ya inexistente trono de las Dos Sicilias y terminó aceptando y renunciando a sus derechos napolitanos [], salvo al título de príncipe de las Dos Sicilias que le era irrenunciable con efectos retroactivos por ser una dignidad adquirida a su nacimiento como hijo del jefe de la Casa Real de Borbón Dos Sicilias, pero de la que quedaría excluida su descendencia si la tuviera. Carlos Tancredo se casó con la Princesa de Asturias el 14 de febrero de 1901, renunció también a su antigua nacionalidad y se naturalizó español [], adoptó oficialmente los apellidos “Borbón y Borbón” en sustitución de sus apellidos paternos y maternos “Borbon Dos Sicilias y Borbón Dos Sicilias” y se quedó a vivir en la corte española.

Los ahora inhábiles derechos de Carlos Tancredo a la jefatura de la Casa Real de las Dos Sicilias se hubieran vuelto igualmente remotos de no producirse su renuncia, ya que tan solo siete meses después de la boda de los príncipes de Asturias, el 7 de septiembre de 1901, nació en un hotel situado en la "Avenida de Cacho" del Sardinero en Santander el primer hijo varón del duque de Calabria don Fernando Pío, heredero a la Corona del Reino de las Dos Sicilias. Al nuevo príncipe de las Dos Sicilias lo bautizaron con el nombre Rogelio, Ruggiero en italiano [], y en la ceremonia participaron activamente los príncipes de Asturias María de las Mercedes y Carlos Tancredo apadrinando a la criatura en representación de los ausentes príncipes de Baviera, abuelos maternos del recién nacido. Con la llegada del neonato príncipe Rogelio se clarificaba con dos grados de parentesco en línea recta masculina la sucesión en la Casa Real de las Dos Sicilias; el indiscutido titular del extinto reino era el padre de Carlos Tancredo, el patriarca don Alfonso de Borbón Dos Sicilias, que primeramente adoptó y posteriormente elevó como título de señalamiento para sí mismo el de "conde de Caserta", continuando como heredero al trono de las Dos Sicilias su hijo primogénito y hermano mayor de Carlos Tancredo, don Fernando Pío, que por su condición de heredero inmediato al trono utilizaba el título de duque de Calabria, y como segundo en la línea de sucesión se colocaba ahora el hijo varón de este último y sobrino de Carlos Tancredo, Rogelio, a quien como heredero y descendiente del duque de Calabria y restableciendo la normativa del reino de las Dos Sicilias del 4 de enero de 1817 sobre los títulos para los miembros de la familia real, le correspondía el título de "duque de Noto" []. Excluido Carlos Tancredo y su descendencia cuando la tuviera de la línea de sucesión, los eventuales derechos al trono de las Dos Sicilias continuaban en el tercer hijo varón del conde de Caserta, el príncipe Genaro y su posible descendencia, seguidos en la línea de sucesión por los del cuarto hijo varón, el príncipe Raniero y sus futuros sucesores, e igualmente el resto de descendencia masculina del conde de Caserta; los príncipes Felipe, Francisco y Gabriel.

 

Al poco tiempo del nacimiento del duque de Noto nació también el primer retoño de los príncipes de Asturias, el infante de nacimiento Alfonso de Borbón y Borbón, quien vio la luz en el Palacio Real de Madrid el 30 de noviembre de 1901 y ya desde pequeño mostraba voluntad por emular la carrera militar de su padre [El infante don Carlos de Borbón y Borbón posa con su hijo el infante Alfonso de Borbón y Borbón uniformados de Húsares de la Princesa]. Lamentablemente, a los pocos años el príncipe Carlos Tancredo enviudó de la princesa de Asturias durante el parto de su tercer hijo el 17 de octubre de 1904. Al ser padre del heredero a la Corona española al príncipe viudo de Asturias no se le permitió contraer segundas nupcias hasta que nació el 10 de mayo de 1907 el primer hijo de Alfonso XIII, el príncipe don Alfonso de Borbón y Battenberg.

Habiendo nacido ya un primer descendiente del rey de España, nuevo príncipe de Asturias y heredero a la Corona, finalmente el infante Carlos Tancredo obtuvo autorización para casarse el 16 de noviembre de 1907 en segundas nupcias con Luisa de Orleáns, hija del conde de París Felipe de Orleáns, en Wood Norton (Inglaterra).

S.A.R. Don Carlos Tancredo de Borbón y Borbón (derecha) junto a su hijo primogénito S.A.R. don Alfonso de Borbón y Borbón (izquierda) fruto de su primer matrimonio con la princesa de Asturias Dña. María de las Mercedes de Borbón y Habsburgo-Lorena.

Los recién casados junto a los hijos de Carlos habidos de su primer matrimonio, el infante Alfonso y la infanta Isabel Alfonsa, se establecieron en el “Palacio de Villamejor” [Segundo matrimonio del infante D. Carlos de Borbón y Borbón, y posado en familia] situado en el Paseo de la Castellana de Madrid. Pronto Luisa de Orleáns quedó en estado de buena esperanza y dos días antes del primer alumbramiento, como muestra de afecto, el rey Alfonso XIII dispone el 3 de agosto de 1908 desde su palacio de verano de San Sebastián que los hijos que nazcan del matrimonio entre Carlos y Luisa reciban tratamiento de “Alteza Real” con honores de “Infantes de España” (pero sin otorgarles el rango o dignidad) y el título de “príncipes de la Casa de Borbón”. Del segundo matrimonio del infante Carlos nacieron cuatro príncipes de la Casa de Borbón; Carlos (nacido en 1908), María de los Dolores (nacida en 1909), María de las Mercedes (nacida en 1910) y María de la Esperanza de Borbón y Orleáns (nacida en 1910), todos ellos nacidos en el “Palacio de Villamejor”.

El infante Carlos, su segunda mujer, los dos infantes habidos de su primer matrimonio y los cuatro príncipes del segundo continuaron residiendo en Madrid hasta que el rey Alfonso XIII ascendió al infante Carlos en 1921 de teniente general a capitán general de la II región militar. El ascenso obligó el traslado a la capital andaluza [La Semana gráfica (Sevilla). 24-6-1922, n.º 63, página 11] del infante Carlos Tancredo y el del resto de su familia salvo el infante primogénito don Alfonso que se quedó en Madrid continuando con su carrera militar. El infante Alfonso de Borbón y Borbón no alcanzó nunca la notoriedad de su padre aunque consiguió ascender de teniente a capitán de caballería antes de 1929. Nuevamente al patriarca de la familia le comunicaron en 1930 un cambio de destino profesional por lo que se tuvieron que mudar a Barcelona al ser nombrado nuevo capitán general de la IV región militar []. A los pocos meses fue nombrado inspector general del Ejército, razón que le permitió renunciar a su cargo en la Capitanía General de Cataluña.

Por aquel entonces tanto el poder gubernamental en Cataluña como el régimen monárquico de Alfonso XIII estaba muy debilitado al haber permitido un periodo dictatorial de la mano del militar don Miguel Primo de Rivera (1923-1930)​ y fracasar seguidamente un intento de restauración constitucional que se conoció como "dictablanda" del general Berenguer (1930-1931). En febrero de 1931 el rey Alfonso XIII puso fin a la "dictablanda" y nombró nuevo presidente al almirante Juan Bautista Aznar, que propuso un nuevo calendario electoral con el fin de volver nuevamente a la senda constitucional y parlamentaria. Para el domingo 12 de abril de 1931 se convocaron elecciones municipales en España, que si bien obtuvieron unos resultados parciales de 22.150 concejales monárquicos y apenas 5.875 concejales para las diferentes iniciativas republicanas, quedando 52.000 puestos aún sin determinar, las elecciones suponían a la Corona una amplia derrota en los núcleos urbanos. Los pésimos resultados de los partidos tradicionales iniciaron una reacción en cadena, que desembocaron en la proclamación de la Segunda República e izada de la nueva bandera tricolor a las 6:30 de la mañana en la localidad guipuzcoana de Eibar y la abolición de la monarquía el 14 de abril de 1931. El hasta entonces rey de España Alfonso XIII optó por no batallar con las armas la proclamación de la República para evitar una Guerra Civil, y partió esa misma noche pacíficamente del Palacio Real de Madrid hacia el exilio en coche en dirección Cartagena para embarcar una vez allí de madrugada en el buque de guerra “Príncipe Alfonso” con destino a Marsella. El resto de su familia, la familia Real, se exiliaría al día siguiente 15 de abril en tren dirección a Hendaya, salvo el infante Juan que lo hizo en barco desde Cádiz hasta la británica Gibraltar, embarcando nuevamente allí para terminar desembarcando en Marsella. El punto final de encuentro acordado para toda la familia real española fue París.

A fecha de la proclamación de la Segunda República en España el 13 de abril de 1931 el infante Carlos Tancredo y el grueso de su familia se encontraban en Sevilla. Tanto el patriarca como su hijo primogénito abandonaron la carrera militar [La Semana gráfica (Sevilla). 24-6-1922, n.º 63, página 11] como señal de lealtad hacia el depuesto Alfonso XIII e iniciaron el viaje hacia el exilio, inicialmente a Cannes y años después a Lausanne en Suiza, zarpando abordo de un barco de la Compañía Ibarra por el río Guadalquivir con dirección a Gibraltar. El abundante patrimonio que llevó al exilio la familia del infante Carlos garantizaba una holgada solvencia y una situación financiera acomodada, pero cada vez se hacía mas acuciante la necesidad de casar al primogénito de Carlos Tancredo, ya entrado en años, si fuera posible con alguna princesa europea a fin de evitar un enlace morganático que perjudicara los privilegios reales del infante Alfonso de Borbón y Borbón.

No tardaron en acordarse de las austriacas hijas célibes de Elías de Parma, que para aquel entonces ya había zanjado a su favor el familiar, largo, y costoso pleito judicial por la titularidad del castillo de Chambord, en contra de los intereses de sus medio hermanos Sixto y Javier. Primeramente el 29 de febrero de 1928 el Tribunal de Apelación de Orleans y posteriormente y de manera definitiva el 13 de abril de 1932 el Tribunal de Casación de París sentenciaron que el único propietario del castillo de Chambord era don Elías de Borbón Parma, reconociendo por lo tanto la legalidad del mayorazgo acordado en 1910 para la distribución de la herencia de S.M. don Roberto I. Sin embargo la sentencia no agradó a ningún miembro de la familia de Borbón Parma y todos salieron perjudicados del proceso judicial, ya que sin solución de continuidad el Estado francés se negó a reintegrar la propiedad del castillo a Don Elías; valiéndose de un discutible derecho preferente de compra del castillo, el Estado galo obligó a su legítimo dueño la cesión de la propiedad a favor del Estado francés a cambio de una innegociable  indemnización de 11.000.000 de francos. Si bien esta cantidad recibida por Elías en 1932 suponía el 220% del valor estimado del castillo  en el pacto familiar de 1910 (valorado por aquel entonces en 5.000.000 de francos), realmente quedaba muy lejos de los 30.000.000 de francos en moneda constante con los que el Estado galo debería haber indemnizado al padre de Alicia de Borbón Parma en 1932.

Para urdir un matrimonio concertado entre el primogénito de don Carlos Tancredo, el infante Alfonso que contaba ya 35 años, con una de las hijas mayores del acaudalado pero a la vez expoliado don Elías de Borbón Parma llamada María Francisca, de 29 años, el casadero Alfonso viajó hasta tierras austriacas con la excusa de participar en una cacería. Pero una vez allí conoció a una de las hermanas menores de María Francisca, llamada Alicia (de 19 años [S.A.R. la princesa doña Alicia de Borbón Parma y Habsburgo Lorena]) todavía colegiala del "Sagrado Corazón" de Viena a la que eligió como esposa [] despechando a María Francisca que era la hija de Elías preseleccionada para él. Por temor a heredar los trastornos cognitivos de sus tíos, de los ocho hijos de Elías de Parma la joven Alicia terminaría siendo la única en contraer matrimonio.

Desposorios en Viena

 

El enlace entre Alfonso y Alicia se produjo el 16 de abril de 1936 en la iglesia católica de la Orden de los menores (Minoritenkirche) de Viena, celebrándose la boda conforme con la etiqueta de la antigua Corte española con el exiliado Alfonso XIII procedente de Roma como testigo.

Ofició ante el altar con mitra dorada la ceremonia entre la princesa de Parma y el infante de España el arzobispo de Viena, el cardenal Innitzer. El altar estaba decorado con lilas blancas mientras que de las bóvedas de la iglesia colgaban banderas borbónicas y de los Habsburgo, en memoria de la ausente familia imperial cuya presencia estaba vetada en Austria desde la derrota en la Primera Guerra Mundial. En el centro frente al altar se encontraban los reclinatorios de los novios, los bancos contiguos estaban reservados para los familiares de los contrayentes y eran de color rojo escarlata, y Alfonso XIII siguió la ceremonia en un trono de madera esculpida y dorada. En la entrada al templo y bajo los acordes de la marcha nupcial los prometidos fueron precedidos por el padre de ella, el príncipe e infante Elías que daba el brazo a la madrastra del contrayente, la princesa Luisa de Orleans, seguidos del padre de el, el infante Carlos que daba el suyo a la madre de la contrayente, la archiduquesa María Ana. Antes de intercambiar los anillos los nuevos esposos se inclinaron ante Alfonso XIII y seguidamente ante los padres. Los ecos de la misa de Schubert llegaban hasta la Minoritenplatz donde el gentío aguardaba la ceremonia religiosa para aclamar la comitiva en la salida.

Arriba, la pareja de novios a la salida de la iglesia vienesa Minoritenkirche.


 


De izquierda a derecha, el padre del novio Carlos Tancredo de Borbón y Borbón; el padre de la novia Elías de Parma; la hija de Alfonso XIII María Cristina de Borbón y Battenberg, prima del novio; la hermana menor de Alicia, María Cristina; la madre de la novia María Ana de Austria; el rey exiliado Alfonso XIII, tío del novio; los novios; y Luisa de Orleans, madrastra del novio, posando en una de las salas del Albrechspalais.

Los novios celebraron igualmente una gran recepción en el palacio vienés de la Albertina (Albrechspalais). Entre los asistentes al evento nupcial estuvieron el hijo de Alfonso XIII el infante don Juan y su esposa María de las Mercedes, medio hermana del novio; el archiduque Francisco Salvador, yerno del ex emperador Francisco José; los hermanos de la novia los príncipes Roberto, Francisco, Isabel, María y Juana de Borbón Parma; la princesa Epifanía de Bélgica; desde Cannes llegaron la princesa Pía de Orleans Braganza y sus dos hijos, la condesa de Caserta, la princesa Josefa de Borbón, y la princesa Carolina de Borbón Zamoyska; y desde la localidad vasco francesa de Ziburu llegaron los infantes de Gracia de España don Fernando de Baviera y su segunda esposa doña María Luisa. El ambiente festivo y distendido de los invitados no anunciaba ni anticipaba ningún presagio que tres meses después estallaría la Guerra Civil en España.

El feliz enlace también acarreó nuevas distinciones honoríficas; Dña. Alicia era princesa de Parma ya que  nació en 1917 siendo hija de un príncipe de Parma (su padre Elías era hijo del duque de Parma Roberto I), que por aquel entonces ejercía como regente por incapacidad de su hermano mayor S.M. don Enrique, duque titular de Parma y depositario de los derechos dinásticos al Reino de Navarra a la muerte de su padre el rey titular S.M. don Roberto I. Alicia era princesa pero no sucesora del ducado de Parma ya que en el mismo es de aplicación la ley sálica, norma que impide que los derechos dinásticos sobre el ducado puedan ser heredados y transmitidos por mujeres.

El recién adquirido vínculo matrimonial con el infante don Alfonso de Borbón y Borbón le reportó a Alicia varias prebendas nobiliarias españolas, ya que Alfonso XIII le otorgó el tratamiento y título de "Infanta de Gracia" y la "Banda de la Real Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa" al tiempo del reciente enlace con el infante Alfonso. A fecha de su boda, las posibilidades de Alicia de acceso a la titularidad del reino navarro eran remotas ya que ocupaba el octavo puesto en la línea de sucesión, detrás de su impedido tío el príncipe José (depositario de los derechos de sucesión), de su padre Elías, y de sus hermanos los príncipes de Parma Roberto, Francisco, Isabel, María y Juana, por éste orden.

El contrayente y nuevo esposo, por su parte, nació el 30/11/1901 en el Palacio Real de Madrid con los títulos de Infante de España por un lado (por su condición de hijo de una princesa heredera a la Corona española ya que su madre María de las Mercedes fue princesa de Asturias desde su nacimiento hasta su muerte), y con el título de príncipe de Borbón por otro (por su condición de hijo del príncipe Carlos Tancredo, sin derecho a reinar ni suceder los privilegios del Reino de las Dos Sicilias). No contando ni un año de edad su tío el rey Alfonso XIII le concedió en 1901 la distinción del Toisón de Oro como recompensa por la inquebrantable fidelidad que su padre Carlos Tancredo tenía siempre hacia el monarca español.

Tras la prematura muerte de la madre del infante Alfonso al dar a luz a su única hija [Primer matrimonio del infante D. Carlos de Borbón y Borbón, y posado en familia] desde 1904 y hasta 1907, Alfonso fue también infante primer heredero de España, es decir; durante esos tres años se convirtió en el heredero de la Corona española, condición que finalizó cuando nació el primer hijo de su tío el rey Alfonso XIII. Al no ser hijo de rey o reina, el infante Alfonso nunca obtuvo el título de Príncipe de Asturias.

Tras la boda los contrayentes Alfonso y Alicia se instalaron durante un breve periodo cerca de la localidad francesa de Blois, pero ante el auge antimonárquico del Frente Popular (coalición de partidos políticos de izquierda que gobernó Francia entre 1936 y 1938) deciden instalarse finalmente en la neutral Lausana, en Suiza, donde se centrarán en crear una familia.

Pugnas dinásticas y Guerra Civil en España

Por su parte y desde el 2 de octubre de 1931 los carlistas estaban acaudillados por el ya anciano pretendiente Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este tras la muerte sin descendencia del único hijo varón del pretendiente carlista Carlos VII, don Jaime III. Por designios del destino y de las estrictas leyes de sucesión carlistas, recayó en Alfonso Carlos la jefatura de los tradicionalistas y de la Casa de Borbón 6 meses después de la proclamación de la II República Española, a la avanzada edad de 82 años, siendo el último varón agnado de la rama carlista, sin herederos directos y con riesgo evidente de morir dejando extinguida la dinastía carlista. El candidato varón de la familia Borbón mas próximo al pretendiente carlista y por lo tanto postulante a sucederlo era paradójicamente el cabecilla de los liberales, el propio Alfonso XIII, que a su vez optaba a la sucesión de Alfonso Carlos por doble vía genealógica; tanto por la dinastía carlista como descendiente directo y tataranieto del rey de España Carlos IV, bisnieto de su hijo el infante Francisco de Paula (hermano menor del pretendiente y fundador de la rama carlista "Carlos V"), y pretendido nieto de su hijo el consorte de la reina Isabel II, Francisco de Asís de Borbón; como también apelaba Alfonso XIII a su legitimidad de origen por ser descendiente directo de los reyes de la dinastía liberal ya que era bisnieto de Fernando VII. Para mayor contrariedad de Alfonso Carlos, desde su nacimiento y durante los reinados de Isabel II, Amadeo I, Alfonso XII y del propio Alfonso XIII el anciano pretendiente carlista y su causa estuvieron proscritos en España y desde la Tercera Guerra Carlista tuvo que vivir exiliado en su hermoso castillo austriaco de Puchheim, herencia de su tía la condesa viuda de Chambord.

Pero desde 1931 tanto el rey destronado Alfonso XIII como el rey proscrito Alfonso Carlos I tenían un enemigo en común, la II República Española. En un principio ambos parientes parecieron entenderse a favor de la causa monárquica que defendían y a tal efecto iniciaron un acercamiento beneficioso para ambos pretendientes al trono. Alfonso XIII reconoció a Alfonso Carlos como Jefe agnado de la Casa de Borbón a la que él mismo pertenecía y retomaron las negociaciones que ya en su día inició Alfonso XIII con el malogrado predecesor de Alfonso Carlos, su sobrino y pretendiente carlista Jaime III (27/06/1870 - † 02/10/1931), para estudiar distintas posibilidades que pudieran unificar y finalizar la disputa dinástica entre liberales y carlistas que ahora estaba mas cerca de lo que nunca estuvo de hacerse realidad.

La rehabilitación sin quebranto de la doctrina carlista de Alfonso XIII sólo sería posible si el liberal reconociese la legitimidad de la rama de Alfonso Carlos y sus reyes predecesores antes de la muerte de su último y anciano representante. Solo ante esa condición Alfonso Carlos reconocerá a Alfonso XIII como su heredero y sólo a esa condición pensaba que los carlistas deberían admitirle a su muerte como sucesor. Asimismo y de la misma forma, Alfonso Carlos se comprometería a declarar una amplia condonación de las causas de exclusión en que la rama liberal de Alfonso XIII incurrió. Se analizó también una segunda posibilidad de rehabilitación que liberaba a Alfonso XIII de tener que reconocer la legitimidad de la rama carlista, y que consistía en su abdicación en favor de uno de sus hijos legítimos no discapacitados o enfermos (preferiblemente a favor del tercer hijo varón de Alfonso XIII, el infante don Juan), quien previa e irremediablemente tendría que haber reconocido la legitimidad de Alfonso Carlos.

Sin embargo Alfonso XIII equivocadamente estimaba que la cuestión de la unificación dinástica con los carlistas y la obtención de la jefatura de la Casa de Borbón se decantaría a su favor con el simple e inexorable discurrir del tiempo; con la aplicación de la ley dinástica de sucesión y sin necesidad de hacer ninguna pública renuncia, ni repudiar su ideario liberal, ni renegar de la legitimidad de sus predecesores, ni perturbar los designios de su hijo sucesor, Alfonso XIII creía que le era suficiente con esperar pacientemente a que llegara la hora de que su anciano pariente hiciera el tránsito a mejor vida para que la jefatura de la Casa de Borbón le cayera como pera madura, y para que los monárquicos carlistas mas aperturistas, huérfanos de rey, llamasen a su puerta para coronarlo.

Sin embargo, la línea de sucesión del propio Alfonso XIII era desalentadora a ojos de los monárquicos, mientras reinaba en España se había despreocupado de poner orden entre sus herederos y el exilio le sorprendió con el pie cambiado []. Desterrada, la causa monárquica estaba en horas bajas así que con el fin de ganar el mayor apoyo posible su círculo de asesores le advirtió que era perentorio asegurarse un sucesor con garantías y que sus dos hijos mayores no estaban en plenitud de condiciones físicas para asumir en un futuro la jefatura del Estado; el primogénito y príncipe de Asturias don Alfonso era hemofílico y requería de continuados cuidados preventivos, y el segundo hijo varón el infante  don Jaime era sordomudo. Por descendencia legítima al rey le quedaban otros 4 hijos legítimos, Beatriz, María Cristina, Juan y Gonzalo, de los cuales tenían preferencia para suceder en la Corona española la línea masculina sobre la femenina. Ante esta situación Alfonso XIII quiso corregir su legado dinástico; eliminó primeramente de la línea de sucesión a la Corona de España al príncipe de Asturias Alfonso, hemofílico, mediante renuncia (11/06/1933) y posteriormente excluyó a sus posibles descendientes declarando su matrimonio con la señorita de origen cubano Edelmira Sampedro y Robato [] como desigual (21/06/1933) al amparo de la "Pragmática Sanción" de Carlos III, que consiste en la prohibición del uso de títulos, honores y prerrogativas para la mujer o marido que causa la desigualdad al contraer matrimonio con una persona real, y en la exclusión en la descendencia de los contraventores de la línea de sucesión a la corona, que no podrán suceder ni heredar los títulos y dignidades de sus progenitores ni tampoco utilizar los apellidos y armas heráldicas de la Casa.

A continuación planificó lo mismo para desembarazarse del nuevo príncipe heredero don Jaime esgrimiendo su incapacidad física, quien padecía de sordomudez, todo con el fin de allanar el camino a su sucesor ideal el infante don Juan. El 21 de junio de 1933, mientras su descartado hermano Alfonso se casaba morganáticamente en Lausana (Suiza), el príncipe don Jaime sacrificaba sus derechos a la corona por el interés de España en la residencia en el exilio de su padre Alfonso XIII situada en el hotel Savoy d'Avon de Fontainebleau (Francia). Don Jaime firmó para si y por los descendientes que en un futuro pudiera llegar a tener renuncia a la sucesión del trono de España imitando el ejemplo de su hermano mayor Alfonso acaecido 10 días antes. Al igual que hizo con el primogénito don Alfonso, el destronado monarca quiso afianzar la renuncia de su segundogénito don Jaime concertándole un matrimonio desigual (4/03/1935) con Emanuela de Dampierre que aunque era aristócrata no pertenecía a ninguna familia real, por lo que el enlace incumplía la Pragmática Sanción de Carlos III y era considerado morganático.

De esta manera Alfonso XIII creyó zanjar la cuestión sucesoria haciéndolos recaer en su tercer hijo varón, don Juan de Borbón. Todas estos tejemanejes familiares los planificó y aplicó Alfonso XIII con incuria y sin cuidar ningún detalle formal. Ambas renuncias adolecían de suscripción por testigos, no fueron rubricadas ante notario, ni fueron refrendadas ante las Cortes del reino tal y como lo estipulaba la Constitución de 1876 (la constitución vigente en 1935 era la republicana y no contemplaba la casuística monárquica), y Alfonso XIII tampoco tuvo la cortesía de buscar la complicidad del anciano jefe de la Casa de Borbón y pretendiente carlista Alfonso Carlos para concretar los detalles de las renuncias familiares.

Paralelamente Alfonso Carlos seguía sin completar la misión que el mismo se había impuesto al aceptar el caudillaje de los sufridos carlistas, que no era otra que la de encontrar un sucesor con garantías para la Comunión Tradicionalista, lo cual inquietaba en las filas carlistas que ya comenzaban a sufrir escisiones. El 18 de agosto de 1935 Alfonso XIII visitará en el castillo de Puchheim al anciano Alfonso Carlos para convidarlo a asistir a los esponsales entre su heredero don Juan de Borbón, con María de las Mercedes de Borbón y Orleans (media hermana del esposo de doña Alicia de Borbón Parma, el infante Alfonso de Borbón y Borbón), que se iban a celebrar en Roma el 12 de octubre de 1935. Inicialmente habían elegido a la menor de las hijas del infante Carlos Tancredo, Esperanza, para desposar al heredero de Alfonso XIII pero un examen médico dictaminó que tal vez la joven no resultaría fértil por lo que la trocaron con su inmediata hermana mayor María de las Mercedes.

Alfonso Carlos, aburrido de las maniobras de Alfonso XIII para dilatar en el tiempo de forma indetermina el anhelado reconocimiento hacia la rama carlista que era a fin de cuentas lo único que el anciano pretendiente carlista deseaba escuchar de Alfonso XIII o de su heredero don Juan para asignar entre ellos su sucesor y completar su misión, declinó la invitación de boda. Sí aceptó, sin embargo, el ofrecimiento de Alfonso XIII de visitarlo en Viena en vísperas de la boda para presentarles en persona a su hijo don Juan, pero el pretendiente carlista demostró carácter al advertirles por carta y con antelación (24 de agosto de 1935) que para evitar posteriores disgustos y salvo que se produzca el ansiado reconocimiento a la causa carlista por parte de don Juan, la visita prevista para el mes de septiembre en Viena tendría tan sólo carácter de familiar, y por lo tanto no se tratarían temas vinculados con la política ni con la cuestión sucesoria.

Para agosto de 1935 el fatigado pretendiente carlista Alfonso Carlos ya tenía en mente la solución para la ausencia de un heredero carlista y en una carta enviada a la emperatriz Zita (media hermana de Elías de Parma, tía por lo tanto de doña Alicia de Borbón Parma), le justifica diciendo que atendiendo a su avanza edad y al encontrarse sin descendencia la rama dinástica carlista morirá extinguida salvo que encuentre un príncipe que sea digno sucesor y en sintonía con la "Comunión Tradicionalista". Entre los 28 príncipes de la familia Borbón, Alfonso Carlos irá desgranando el árbol genealógico de la que él es Jefe, subordinando la sucesión genealógica ante la fidelidad hacia los principios doctrinales del carlismo hasta llegar a un príncipe que le diera plenas garantías y confianza; en tal empeño descarta desengañado a la rama de Alfonso XIII. La siguiente rama menor es la de los Borbón Dos Sicilias pero Alfonso Carlos entiende que todos sus príncipes han perdido los derechos que adquirió el conde de Caserta, quien luchó a favor del pretendiente Carlos VII durante la Tercera Guerra Carlista, por haber reconocido a los usurpadores Alfonso XII y Alfonso XIII, haber servido en el ejército liberal y por haber recibido títulos, grados militares y empleos de ellos (Fernando fue coronel honorario, Genaro oficial de la marina, Raniero comandante honorario de caballería, Felipe capitán honorario de caballería y Gabriel capitán de caballería). A continuación sigue con la rama de los Borbón Parma encabezada por el regente y Jefe de la familia Elías, de quien entiende que no le puede suceder porque también había reconocido al Alfonso XIII, al igual que presupone que harán sus dos hijos vivos (Roberto y Francisco). Alfonso Carlos seguirá así desgranando el árbol genealógico de la familia Borbón y formulando exclusiones hasta llegar a un príncipe que ya haya aceptado los principios del tradicionalismo, siendo su elegido su sobrino político Javier de Borbón Parma y Braganza, díscolo medio hermano de Elías.

El 23 de enero de 1936 el viejo rey tradicionalista creaba una regencia encomendada a su sobrino, el futuro regente Javier de Borbón-Parma, para que a su muerte rigiera los destinos del pueblo carlista [Diario "El Siglo Futuro". Madrid, miércoles 8 abril de 1936, número 18.574]. Tras las terceras elecciones generales de la II República celebradas en febrero por sufragio universal y la victoria de la coalición de izquierdas del Frente Popular en España, impregnado por el ambiente prebélico el anciano Alfonso Carlos siente la obligación de combatir y salvar a España de la propagación del comunismo, y entiende que la manera de hacerlo es propiciando una sublevación carlista, o en última instancia adhiriéndose a un alzamiento militar auspiciado por terceros contra la II República. Alfonso Carlos rememora pasajes de su pasado guerrero durante la Tercera Guerra Carlista en la que luchó en los frentes de Cataluña y del Centro contra la Primera República Española, y ordena a su sobrino Javier y al secretario general de la Comunión Tradicionalista Manuel Fal Conde a conspirar contra el legítimo gobierno de la II República.

Aunque desde marzo de 1934 los carlistas ya disponían de alijos de armas propias adquiridos a través de fondos concedidos por Mussolini, durante todo el mes de junio de 1936 el carlismo intensificó el abastecimiento comprado diverso material de guerra en el extranjero, para posteriormente introducirlo clandestinamente en España y finalmente repartirlo entre los requetés. La responsabilidad última de estas adquisiciones correspondía a don Javier de Borbón y a Fal Conde. Asi, don Javier adquirió en Bélgica un alijo de armas fabricadas en Alemania por la empresa Krupp que clandestinamente desembarcó a espaldas de la República en territorio español para ser repartido entre grupos de requetés.

Por otro lado Manuel Fal Conde inicia negociaciones con el general golpista Sanjurgo, líder de la nueva sublevación militar en ciernes y exiliado en Portugal, a las que también se incorpora en el Hotel Hispano Americano de Lisboa Javier de Borbón Parma. Posteriormente Fal Conde entabla intensas negociaciones con el general Emilio Mola, comandante militar de Pamplona, para pactar las condiciones de colaboración de los carlistas en el inminente alzamiento militar. El general Mola requirió la entrega por escrito de las condiciones exigidas por los carlistas para sumarse al movimiento, y el día 11 de junio y previa autorización de Alfonso Carlos, se redactó una nota con las pretensiones carlistas firmada por Fal Conde. El 11 de julio el general Sanjurjo, líder de la sublevación, hace llegar al general Mola una carta en las que se aceptan las principales reivindicaciones carlitas, que entre otras eran la exclusión del parlamentarismo, la recuperación de la bandera bicolor y la implantación de un Estado confesional. En la madrugada del 15 de julio Javier de Borbón Parma ordena desde San Juan de Luz (País Vasco francés) la movilización de los requetés [] ordenando implícitamente que las milicias carlistas quedaran a las órdenes del ejército, concretamente del comandante militar de Pamplona el general golpista Emilio Mola. El 17 de julio de 1936 se inicia en Marruecos el golpe de Estado que dará comienzo a la Guerra Civil Española y el domingo 19 de julio a las cuatro de la madrugada, según lo pactado, los requetés de Navarra se alzan contra la II República a las ordenes del general Mola. Paralelamente comienzan a constituirse sobre el terreno las "Juntas de Guerra Carlistas de Navarra" a fin de organizar las concentraciones de requetés. Informado del alzamiento y orgulloso del transcurrir de la sublevación, Alfonso Carlos nombra a su sobrino Javier de Borbón General de División de los Reales Ejércitos el 5 de agosto de 1936.

Por su parte y pese a su pasado militar el infante don Alfonso, sigue asentado en Suiza junto a su esposa doña Alicia de Borbón Parma, y se niega a participar en la contienda civil española y un (in)oportuno accidente de coche lo deja con una pierna fracturada, enyesada y utilizando muletas, contrariando a su ya veterano pero marcial padre el infante Carlos Tancredo, quien pretende sin éxito que su primogénito se desplace hasta España para tomar parte en la contienda a favor del bando sublevado. De diferente opinión es el medio hermano de Alfonso e hijo benjamín del infante Carlos Tancredo, el príncipe Carlos de Borbón y Orleans, que no duda en empuñar un arma para defender la causa monárquica en España y junto a su veterano padre y su madre la infanta Luisa de Orleans se desplazan hasta Francia. Una vez allí se despide de sus progenitores y parte el 28 de julio hacia la frontera española para luchar con graduación de alférez en el Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona del bando faccioso. El 27 de septiembre de 1936 en primera línea de guerra y durante una batalla entre gudaris y carlistas un proyectil impacta en la frente del príncipe Carlos de Borbón y Orleáns en el monte Morkaiko de la localidad guipuzcoana de Elgoibar matando en el acto al medio hermano de Alfonso []. La noticia de la muerte en combate del medio hermano de Alfonso es recibida con tristeza en el convento de las asuncionistas de la rue de L'Assomption 17 de París, lugar de hospedaje de los afligidos padres del fallecido los infantes Carlos Tancredo y Luisa de Orleans, que dentro de su inmenso dolor manifiestan con endereza a los periodistas galos sentirse satisfechos ya que a su entender la muerte de su hijo se ha producido mientras defendía la civilización y la salvación de España.

Igualmente, al poco de iniciarse la Guerra Civil, el anciano pretendiente carlista don Alfonso Carlos muere a los 87 años de edad, el 29 de septiembre de 1936, tras ser atropellado por un camión militar mientras cruzaba la Ringstrasse de Viena, a la entrada del parque Schwarzenberg []. Tras el fallecimiento sin descendencia del anciano pretendiente carlista y por estricta sucesión dinástica, finalmente Alfonso XIII consigue convertirse en el nuevo jefe de la Casa de Borbón. Asimismo, a partir de la muerte del anciano pretendiente carlista Alfonso XIII ostentará la dúplice categoría de reclamante de la Corona de España y de la jefatura de la Casa de Francia, circunstancia que no había prevenido suficientemente a la hora de diseñar su sucesión, ya que contrariamente a lo que él presuponía la normativa de la monarquía francesa es diferente a la española en varios aspectos cruciales; sus leyes no contemplan el matrimonio desigual o morganático, y no existe la libre disponibilidad de la Corona. A efectos prácticos esto suponía añadir un nuevo problema ya que las anteriores renuncias de sus hijos mayores los príncipes Alfonso y Jaime y los respectivos matrimonios desiguales de éstos nos les incapacitaba ni eliminaba de la eventual jefatura de la Casa de Francia o del Maestrazgo de las Órdenes de San Luis, San Miguel y del Espíritu Santo, pudiendo alegar primigénia dinástica con respecto a los Orleáns.

Esta curiosidad dinástica abría a su vez una nueva puerta a las ambiciones y pretensiones de los llamados legitimistas franceses, que interesadamente no distinguían entre dos conceptos distintos como son la "jefatura de la Casa de Francia" y la "Corona de Francia", ésta última vetada a los descendientes del rey Felipe V de España por su renuncia de noviembre de 1712, y que los legitimistas franceses se resistían sistemáticamente a acatar. Fallecidos los Borbones agnados de la rama carlista quienes reivindicaron la herencia en Francia de Enrique de Chambord contra las pretensiones de los Orleáns pero nunca directamente el Trono de Francia acatando siempre con pulcritud las renuncias y exclusiones firmadas por Felipe V en el conjunto de los tratados de la "Paz de Utrecht", ahora y con pretendientes renovados como lo eran los hijos de Alfonso XIII muchos legitimistas franceses ambicionaban reinterpretar con nuevas argucias las tesis orleanistas, y replantearse la teórica línea de sucesión a la Corona francesa reconociendo como "delfín" e "hijo de Francia" respectivamente a los hijos primogénitos de Alfonso XIII. Por pura razón biológica, tras la eventual muerte de Alfonso XIII la primogenitura de la Casa de Borbón no recaería en su hijo predilecto don Juan, tal y como era el deseo primigenio de Alfonso XIII, sino en sus hermanos mayores. Pero ya no se trataba únicamente del riesgo de que el legado de Alfonso XIII provocara una disputa interna por la jefatura de la Casa de Borbón entre hermanos, o un repunte en la disputa con los Orleáns por la jefatura de la Casa de Francia sus Órdenes Dinásticas, sino de que sus hijos ambicionaran por el lado francés lo que no les correspondía. Como a Alfonso XIII no le fue posible revertir esta situación no quedaba mas que esperar a que la reina Fortuna proveyese para que sus dos primeros hijos no reclamasen este legado ni fuesen seducidos por los legitimistas franceses provocando un pleito dinástico con su hijo favorito y heredero don Juan por un lado, y los Orleáns por otro.

Por su parte y todavía ajeno al error de cálculo dinástico de su padre, don Juan de Borbón, que era marinero profesional formado en la Armada británica con graduación de teniente de navío, pide permiso a su progenitor para participar de incógnito en la contienda civil que se estaba desarrollando en España. Se despidió de su mujer quien se encontraba recuperándose de su reciente primer alumbramiento, a quien pondrán de nombre Pilar, en el domicilio conyugal de "Villa San Blaise" en Cannes. Tras pasar la noche del 31 de julio en Biarritz cruza el 1 de agosto clandestinamente bajo pasaporte falso expedido a nombre de Juan López y junto con el grupo de voluntarios que lo escoltan la frontera entre Dantxaria (en el País Vasco continental) y Dantxarinea (Navarra peninsular) con intención de unirse al bando sublevado en la columna del general golpista García Escámez en el frente madrileño de Somosierra y luchar contra la democracia que en España había mandado a su padre al exilio. Llegado a Pamplona cambió su traje de paisano por el mono azul utilizado por los voluntarios del bando nacional, brazalete rojigualda y boina roja del requeté. Una vez mudados la comitiva prosigue viaje en coche por Vitoria y Burgos, donde se detienen a comer [], visitan la catedral y reemprenden nuevamente la marcha. A las pocas horas y tras un (in)oportunamente planificado receso para cenar en el parador de Aranda de Duero son interceptados por un destacamento de la Guardia Civil, que estaba sobre avisada de la presencia de la comitiva. A don Juan se le comunica que el general director de la sublevación Emilio Mola le insta mediante orden directa a abandonar inmediatamente el país bajo amenaza de fusilar a sus acompañantes. Tras concluir tranquilamente la cena en el parador, la comitiva arranca el coche y recorre el camino a la inversa. Llegados a Pamplona don Juan tuvo tiempo para abrazar por última vez a su hermano político el príncipe Carlos de Borbón y Orleans, cuñado de Alicia de Borbón Parma,  quien previamente consiguió pasar la frontera franco-española por bosques y montes al amparo de la noche. El príncipe Carlos se había incorporado dos días antes, el 30 de julio, al Grupo Mixto de Zapadores Minadores en la guarnición de la plaza de Pamplona y participará sin intercesión ni subterfugios en el frente norte. Tras el encuentro muda de nuevo don Juan a sus ropas civiles y traspasa la frontera gala, encontrándose el 2 de agosto ya de regreso en el sur de Francia sin intuir si quiera el frente de guerra.

Paralelamente el recién proclamado regente de la causa carlista don Javier de Borbón Parma, autotitulado "Príncipe Regente y Caudillo de la Comunión Tradicionalista", se encuentra dirigiendo la "Junta Nacional Carlista de Guerra" desde San Juan de Luz (provincia de Lapurdi, en el País Vasco francés). Sus órdenes, sin embargo, tienen una debilitada repercusión en el campo de batalla ya que los requetés están integrados en la cadena de mando del ejército sublevado. A su vez el príncipe regente tiene restringida la entrada en España por orden del general Franco desde diciembre de 1936 lo que complica aun más su autoridad sobre los carlistas del frente y pronto comienzan las divergencias internas con las "Juntas de Guerra Carlistas". Para paliar este tipo de desventajas en diciembre el secretario general de la Comunión Tradicionalista Manuel Fal Conde intenta instaurar una academia militar de requetés no adscrita al ejército, la cual formaría a sus propios oficiales. La unilateral maniobra de los carlistas es interpretada como un acto de escisión por los mandos del ejército sublevado y provoca el rechazo frontal del general de división Francisco Franco. El 8 de diciembre Fal Conde es citado con urgencia en el Cuartel General de Franco en Salamanca donde una vez presentado se le dio a elegir entre un consejo de guerra (que en la práctica era una pena de muerte) o su destierro a Lisboa. El posterior "Decreto de Unificación" promulgado por el general Franco el 19 de abril de 1937 fue la puntilla que relegó al ostracismo a los dirigentes carlistas. A través de este decreto la Comunión Tradicionalista se fusionaba con Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, creándose un nuevo partido único con el nombre de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS) bajo único mando del  general Francisco Franco. En las zonas de retaguardia donde las Juntas Nacionales Carlistas de Guerra fieles al regente Javier de Borbón Parma tenían cierta fuerza hubo muestras de rechazo a la unificación y el propio Javier declara expulsados a todos aquellos que hayan respaldado la unificación. Con la intención de desautorizar públicamente a los carlistas que hayan decidido entran en el Consejo Nacional de FET y de las JONS el príncipe regente cruza la frontera y entra en territorio español. Tras negarse a aceptar una orden de expulsión del país por parte de un oficial del ejército sublevado, Javier de Borbón Parma es emplazado a reunirse el 25 de diciembre de 1937 a las seis de la tarde con el general Francisco Franco. El 21 de septiembre Franco había sido nombrado "Generalísimo" de los ejércitos sublevados por los miembros de la "Junta de Defensa Nacional", órgano colegiado creado por decreto el 24 de julio de 1936 para asumir todos los poderes del Estado y la representación del mismo ante las potencias extranjeras. El 28 de septiembre de 1936 es nombrado Jefe del Gobierno del Estado español, y poco después el texto publicado en el Boletín Oficial de la Zona Nacional se encargará de elevarlo finalmente a "Jefe del Estado".  Franco estaba en pleno ascenso hacia el poder absoluto militar y político del bando sublevado tras la extinción y transmisión de poderes a su favor por parte de la "Junta de Defensa Nacional" siendo su candidatura la mejor valorada sobre el resto de miembros de la Junta al ser la única con contar del apoyo y soporte internacional que Franco recibió de los embajadores de Alemania e Italia en España. En la tensa reunión cara a cara mantenida entre Franco y Javier de Borbón Parma el 25 de diciembre de 1937, el último se muestra desconfiado y contrario a la intención del general Franco de diluir la estructura de la Comunión Tradicionalista dentro del partido único, y desafecto ante la total acumulación de poder del "Generalísimo". Franco por su parte escuchó molesto los argumentos de don Javier y tras la hora que duró la reunión amenazó nuevamente a don Javier con ordenar su expulsión de España por estar apoyando a los elementos que se resisten a la unificación. El día después y estando el príncipe regente inspeccionando el frente, recibe a un ayudante del general Franco que le entrega una carta de expulsión en la que le instan a abandonar el territorio español en el espacio de 24 horas. Con esta decisión Franco retirará para siempre la consideración hacia la familia de Javier de Borbón Parma y la causa carlista que abandera. El mismo día 26 don Javier sale para San Sebastián y almuerza con Fal Conde, y el día 27 el príncipe regente abandona definitivamente España y regresa a Francia, aunque las tropas carlistas continuarán batallando en primera línea de fuego a favor del bando sublevado. Tanto el Caudillo de la Comunión Tradicionalista como los carlistas en general tenían claro desde el inicio de la contienda que no habían ido a la guerra solo para pelear por sus reivindicaciones históricas sino para sacrificarse por lo que consideraban un servicio a España.

Tras una larga guerra de desgaste finalmente acaba la Guerra Civil con la definitiva victoria franquista sobre la Segunda República, España se encuentra inmersa en una dura posguerra.

Simultáneamente el Régimen Franquista siente recelo hacia la familia real española y es contrario al regreso de los familiares de Alfonso XIII, pero gracias a la indisimulada simpatía que profesan las autoridades franquistas hacia el infante Carlos Tancredo de Borbón y Borbón hacen una notoria excepción con su primogénito, lo que facilitó el regreso de Alfonso con Alicia y su progenie. A ojos del "Movimiento Nacional" el padre de Alfonso encarnaba valores como la rectitud, el patriotismo español (durante toda su vida se mantuvo fiel a su renuncia de 1900 y se sentía español por los cuatro costados), un sentido valor militar y del deber llevados al máximo (había sido formado en las filas de las Fuerzas Armadas Españolas), a los que hay que sumar su condición de devoto cristiano practicante, y sobre todo por su inalterable y absoluta discreción, algo que brillaba por su ausencia en la permanentemente salpicada de escándalos familia real española.

Por su parte y finalizada la Guerra Civil, el exiliado don Javier de Borbón Parma, ninguneado por el general Franco, se alistará de nuevo en el ejército belga como coronel de artillería combatiendo en la próxima contienda bélica, la Segunda Guerra Mundial, hasta el final de las hostilidades en el frente belga.

Simultáneamente, finalizada la contienda civil el rey don Alfonso XIII permaneció en el exilio y sin expectativas a medio plazo de restauración de la monarquía en España por el general Franco. El 15 de enero de 1941 Alfonso XIII renuncia a la jefatura de la Casa Real española en favor de su hijo Juan, quien como consecuencia de las sucesivas renuncias de sus hermanos mayores el hemofílico Alfonso (quien falleció en Miami el 6 de septiembre de 1938) y la del sordomudo Jaime, será quien siguiendo la voluntad de Alfonso XIII ostente la Jefatura de la Casa Real de España y los derechos de sucesión al trono de España durante la dictadura del general Francisco Franco. Finalmente y poco después, Alfonso XIII fallece el 28 de febrero de 1941 en el Gran Hotel de Roma a causa de una angina de pecho. Sus restos fueron sepultados en la iglesia de Montserrat de la capital italiana sin que sus seguidores perdiesen la esperanza de que en un futuro menos hostil el cuerpo del monarca desterrado pudiese ser repatriado a España.

Acatando los hechos consumados y la voluntad testamentaria del difunto Alfonso XIII don Juan de Borbón y Battenberg es proclamado nuevo Jefe de la Casa Real de España y jefe de la familia. Desde el punto de vista de don Juan, su condición de jefe de la Casa española convertía en subordinados a todos los príncipes de la realeza que disponían del título de "infantes de España", incluyendo los miembros de las dinastías emancipadas de Parma y Dos Sicilias que ostentaban la titulación de infantes, ya que por definición en tanto que infantes de España estaban supeditados al Jefe de la Casa Real de España.

Poco más de un mes hacía que el desterrado rey había abdicado en favor de su hijo el príncipe de Asturias, que ya ejercía como nuevo jefe de la Casa Real en el exilio y nuevo rey titular de España durante el ocaso de la vida de su padre. Después de rezar ante la tumba recién cerrada de Alfonso XIII se reunió en Roma bajo la presidencia de don Juan la "Diputación de la Grandeza de España" el mediodía del 5 de marzo de 1941. Ante el requerimiento de sus delegados para saber qué título nobiliario habría de usar don Juan en lo sucesivo el sucesor manifestó que desde aquel momento llevaría como título de espera el de "conde de Barcelona", adoptando para su Casa la de "Casa del Conde de Barcelona". Tal elección se debe a la costumbre entre los jefes de las Casas Reales en el exilio de adoptar uno de los títulos utilizados por sus predecesores mientras estos gobernaban o eran reyes soberanos, e identificarse en el destierro con el "título de espera" hasta ser nombrados reyes y restaurar la monarquía. De entre los múltiples títulos reales y nobiliarios con los que se intitulaba su padre Alfonso XIII (25 reinados, 3 ducados, 4 condados, 2 señoríos, etc.) don Juan eligió el del condado de Barcelona y para sus seguidores este título representaba idéntico valor que la denominación de rey de España.

El hermano mayor de don Juan, don Jaime, juzgó como natural la sucesión, y acató a quien era el titular de la Corona siendo el más entusiasta colaborador de su hermano menor, aislado en su sordera y sin ser nunca informado de los derechos a la corona francesa que ostentaba. Al no apreciar don Jaime el equívoco originado por el difunto Alfonso XIII se quedó sin reivindicar la jefatura de la Casa de Borbón. El ejercicio como Jefe de la Casa de Borbón otorgaba potestad y autoridad para influenciar y decidir sobre los pactos de familia de todos los parientes de la Casa, a la que igualmente pertenecían los Borbones de la Casa Real de las Dos Sicilias y la Ducal de Parma.

Nacimiento de la descendencia en Suiza y estallido de la II Guerra Mundial

 

Paralelamente y desatendiendo la Guerra Civil Alfonso y Alicia engendraron en Suiza, lejos del fratricidio español, a sus tres hijos. La primogénita Teresa nacerá en el afrancesado cantón de Lausana el 6/02/1937. El varón heredero no tardará en llegar y nacerá también en Lausana el 16/01/1938, a quien pondrán como nombre Carlos en recuerdo del medio hermano de Alfonso fallecido en Elgoibar []. En septiembre de 1939 y embarazada por tercera vez el estallido de la Segunda Guerra mundial sorprende a Alicia en una Suiza que de inmediato se prepara ante una eventual invasión nazi.

La familia de Alicia y Alfonso al completo. De izquierda a derecha Teresa, Carlos, Alicia, Inés, y Alfonso.

Para tranquilidad de la familia el país helvético logra mantener una posición de neutralidad bélica y Alicia dará a luz con relativa calma a su última hija, Inés, el 18 de febrero de1940 en Ouchy, un barrio al sur de Lausana a orillas del lago Léman. Sin embargo, a los siete días la alegría del alumbramiento se transformó en luto tras el fallecimiento, el 25 de febrero y también en Lausana, de su madre la archiduquesa María Ana de Habsburgo-Lorena.

Para entonces la infanta Alicia ya había ascendido varias posiciones en el orden de sucesión a la Corona navarra tras el repentino fallecimiento en Hungría el 29 de mayo de 1939 de su hermano el infante don Francisco [], soltero y sin dejar descendencia. Francisco fue enterrado en la capilla donde ya descansaban los restos de su hermano Carlos Luis, en la “Prinz-Bourbon-Parma-Gruftkapelle” de los dominios forestales de Glashütte.

El 16 de noviembre de 1939, 15 días después de que Alemania atacara la frontera de Polonia encendiendo la mecha de la Segunda Guerra mundial, fallecerá en Lucca (Toscana italiana) S.M. el discapacitado don Enrique V, hermano mayor de Elías, rey titular de Navarra y primer duque titular de Parma con ése nombre. Será enterrado junto al sepulcro de su padre en la capilla real navarra adosada a la "Villa Borbone" de Viareggio (en la actual provincia italiana de Lucca). Le sucederá en todos sus derechos su también impedido hermano José, nacido en la Villa Clémence [] de Biarritz en 1875 [] y por lo tanto 11 años mayor que Elías, por lo que el príncipe y heredero Elías seguirá como hasta ahora ejerciendo de regente y Jefe de la Casa de Parma, recibiendo sus hijos e hijas la dignidad de infantes de Navarra por su condición de descendientes del heredero al trono de Navarra. Asimismo Alicia, hasta ahora infanta de España y a partir de ahora también de Navarra, asciende hasta la sexta posición en el orden de sucesión a la Corona navarra.

  Enrique V "el Discapacitado" (1873-†1939) y José I "el Impedido" (1875-†1950)

Tras la muerte de Enrique V "el Discapacitado" (izquierda) los derechos sobre el Reino de Navarra y el ducado de Parma recaerán sobre su hermano José I "el Impedido" (derecha), aunque continuarán bajo la regencia del hermano menor de ambos Elías de Borbón Parma.

El año 1941, ya en plena Segunda Guerra Mundial, se producía en el exilio la sucesión dinástica de Alfonso XIII. Simultáneamente y por decisión del esposo de doña Alicia de Borbón, don Alfonso, la recién creada familia de Alicia abandona la calculada neutralidad de Suiza y siguiendo los pasos de los padres de Alfonso, que se habían instalado en Sevilla, regresan a España.

Mientras tanto el resto de Europa seguía desquebrajándose a causa de la Segunda Guerra Mundial. En la misma tanto Alemania como Italia formaron parte de lo que se llamó "las potencias del eje", que no eran sino regimenes sustentados en la ideología del fascismo. La Alemania nazi era una dictadura totalitaria unipartidista gobernada por el nacionalsocialista Adolf Hitler, apodado "el Führer", mientras que en la Italia fascista gobernaba con poderes dictatoriales el primer ministro del reino Benito Mussolini, apodado "el Duce", aunque ceremonialmente el rey Victor Manuel III de la Casa Real de Saboya continuaba siendo el Jefe del Estado aunque relegado a un rol testimonial. Ambos gobiernos habían intervenido previamente en la reciente Guerra Civil española enviando tropas y material bélico a los líderes fascistas y carlistas del bando sublevado contra la República. Aún cuando la dictadura franquista se sentía ideológicamente identificada con las potencias del eje, atendiendo a la exhausta disposición económica y militar que lastraba España tras la reciente Guerra Civil Franco decidió adoptar una política oficial de no beligerancia con la intención de ganar tiempo, purgar disidentes y recuperar musculatura. La derrota final de las potencias del eje en la Segunda Guerra Mundial condujo al aislamiento internacional de España que continuaría dirigida por un dictador que gobernaba sobre principios fascistas.

Una vez que terminada la guerra y ninguneado en la escena internacional Franco se centró en consolidar su patio interior;  reprimió sin miramientos al bando derrotado y sin atisbo de delegación de poder se mantuvo al frente de la Jefatura del Estado  acumulando sobre sí todos los mandos del Estado frente a los que consideraban, sobre todo un buen número de militares monárquicos que lucharon junto a el con el objetivo compartido de derrocar a la República, que sería beneficioso ante la nueva coyuntura exterior que el dictador cediese poderes y restaurase la monarquía. El dictador hizo caso omiso a las reclamaciones pero se percató de que podía controlar en beneficio de sus intereses el sainete monárquico legado por Alfonso XIII poniendo sobre la mesa el tablero de su propia sucesión promoviendo el movimiento estratégico de las figuras según su antojo.

Para prestar apariencia de normalidad al Estado totalitario creado y gobernado por él, Franco promulgó en 1947 la "Ley de Sucesión a la Jefatura de Estado" [Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado español del año 1947]. A partir de ese momento comienza una feroz partida de ajedrez en la que todos los pretendientes monárquicos que se postulen para suceder a Franco a título de rey de España disputarán entre sí por ser los elegidos.

En su articulado la Ley de Sucesión viene a decir que el Estado español se constituye en Reino confesional, cuyo jefe del Estado no es ningún rey sino el general Francisco Franco Bahamonde, quien tiene la potestad de prolongarse en el cargo hasta que su ciclo de vida biológica le lleve la contraria. Una vez vacante la jefatura del Estado sus poderes los asumirá un "Concejo de Regencia". Sin embargo, durante el mandato en vida de Franco y siempre que al Jefe del Estado le venga en gana, éste podrá proponer el nombre de la persona que estima debe sucederle en un futuro. Franco asimismo se reserva la capacidad de desheredar o rescindir los derechos a su sucesor quien irremediablemente tendrá que jurar las Leyes fundamentales del régimen franquista, y de proponer nuevos candidatos tantas veces como lo estime oportuno, garantizándose así la obediencia permanente de quien llegado el día será su sucesor.

Análogamente la Ley de sucesión desarrolla las condiciones indispensables que deben cumplir los candidatos varones a suceder a Franco (no se admiten féminas) siendo la mas restrictiva la relacionada con la preceptiva naturaleza regia del candidato con independencia de su actual disposición dinástica, lo cual da a entender que el régimen con la Ley de Sucesión lo que trata es de instaurar una nueva monarquía y no de restaurar la legitimidad de los candidatos siguiendo los fundamentos de las leyes de sucesión tradicionales. El candidato a sucesor de esta monarquía de nuevo cuño deberá de igual manera tener la nacionalidad española y haber cumplido los 30 años cuando se vaya a formalizar su candidatura, actualmente sine die y con fecha de convocatoria a dispensas de la voluntad de Franco.

Traslado de residencia a la España de posguerra

Desde 1941 doña Alicia de Borbón y su esposo el infante don Alfonso, junto con sus tres hijos, residían en España. Aunque los suegros de Alicia estaban afincados en Sevilla Alfonso y Alicia deciden instalarse inicialmente en Madrid, en la calle de Jorge Juan nº40. En la capital Alicia (cuya lengua materna era el alemán, aunque también se defendía en francés) recibirá clases de español. Las hijas del matrimonio María Teresa e Inés ingresarán en el Instituto Femenino Beatriz Galindo de Madrid, mientras que el único hijo varón del matrimonio, Carlos, será reclamado por el conde de Barcelona con el beneplácito del Caudillo a 18 kilómetros de Madrid para educarse en el internado de "Las Jarillas", formando el selecto grupo de profesores y ocho colegiales con los que rodearon al infante "Juanito", varón primogénito del conde de Barcelona don Juan.

  S.A.R. doña Alicia junto a su hijo Carlos, su sobrino "Juanito" y obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá, en "Las Jarillas" el 18 de abril de 1949.

S.A.R. doña Alicia junto a su hijo Carlos, su sobrino "Juanito" y el obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá, en "Las Jarillas" el 18 de abril de 1949.

Desde diciembre de 1948 Carlos y su primo "Juanito" estudiaron juntos y compartieron habitación en "Las Jarillas". Aunque el grueso del curso transcurra en esta improvisada escuela, los exámenes tuvieron lugar en el instituto San Isidro de Madrid en junio de 1949. En el estrado, a la derecha del tribunal, se solía sentar el preceptor de los examinados, el padre Zulueta, y a su lado se sentó la infanta de Navarra y España doña Alicia, testigo de primera mano de los progresos académicos de su hijo y su sobrino. Carlos no continuó los estudios de bachillerato junto con el grupo inicial de compañeros ya que para el segundo año fue inscrito en el palacio madrileño de Montellano, y al concluir el bachillerato el infante Carlos cursó la carrera de derecho en las universidades de Madrid y Zaragoza especializándose en el asesoramiento jurídico de empresas, mientras que el resto de compañeros y su primo el futuro rey de España tras regresar de Estoril en compañía esta vez de su hermano "Alfonsito" continuaron el bachillerato en las dependencias habilitadas en el palacio con aire de cottage inglés de Miramar de San Sebastián, ingresando posteriormente "Juanito" en la Academia Militar de Zaragoza.

Juana de Borbón Parma (1916-†1949) princesa de Parma e infanta de Navarra. Joana Borboi-Parmakoa (1916-†1949) Parmako printzesa eta Nafarroako infanta. Jeanne de Bourbon-Parme (1916-†1949), princesse de Parme et infante de Navarre. Johanna von Bourbon-Parma (1916-†1949), prinzessin von Bourbon-Parma und infanten von Navarra.  

Al poco tiempo de llegar a España Alfonso de Borbón y Borbón adquiere a la empresa cervecera Mahou una finca en Ciudad Real destinada a la producción de cebada de 2.000 hectáreas (valorada hoy en 20 millones de euros) llamada "La Toledana" [Panorámica de la finca "La Toledana" en la localidad de Retuerta del Bullaque, en la provincia de Ciudad Real] en el término municipal de Retuerta del Bullaque, que pronto se convirtió en auténtico refugio de fin de semana y de vacaciones felices para la familia. Se trata de una residencia de ladrillos rosas, no muy antigua, pero que cuenta con la particularidad de que sus puertas y ventanas provienen de un convento del siglo XIII. El edificio también cuenta con una gran explanada en el ala norte protegida por un soportal con murete y cinco columnas de fustes circulares, y basas y capiteles cuadrados. Los terrenos adyacentes están rodeados de árboles y los campos son propicios para la caza por la abundancia en la zona de ciervos, gamos, jabalíes, codornices y perdices.

Alicia de Borbón Parma practicando una de sus aficiones favoritas e inusual entre mujeres, la caza, a través de la cual pudo codearse con las mejores escopetas en algunos de los reductos más machistas de la España franquista como lo eran los cotos de caza.

Será en "La Toledana" donde Alicia podrá dedicarse a la cría de perros de raza (fue una de las pioneras en España en la cría del "teckel" y la primera en introducir un "deutsch drathaar" en 1952 [La infanta Alicia junto a sus nietas Inés y Victoria, y una camada de deutsch drathaar, en la finca de “la Toledana”.]) y mas tarde a la cría de caballos [La infanta Alicia dirigiendo a uno de los ejemplares de su ganadería equina en la finca de “la Toledana” en 1981] a través de la empresa familiar y afijo "Flor de Lis", sin abandonar por ello tiempo para sus aficiones favoritas; las monterías (venatoria) y visitar los diferentes territorios españoles practicando la caza de trofeos [La infanta Alicia junto a sus nietas Inés y Victoria, y una camada de deutsch drathaar, en la finca de “la Toledana”.]. Alicia se proclamó hasta en tres ocasiones campeona femenina de España de tiro de pichón y en mayo de 1949  llegó a participar en el campeonato internacional femenino celebrado en "La Moraleja" (Alcobendas) clasificándose en séptima posición.

Lamentablemente la afición familiar por la caza y las escopetas estuvo fatalmente relacionada con el fallecimiento de una de sus hermanas mayores, Juana, princesa de Parma e infanta de Navarra. Aprovechando sus visados españoles y conocimientos del alemán Juana colaboraba activamente en las iniciativas auspiciadas por Cáritas Austria y Acción Católica España para adoptar temporalmente en familias españolas a miles de niños austriacos víctimas del hambre y de la miseria surgidos como consecuencia de la derrota de Austria en la Segunda Guerra Mundial y la posterior hambruna que asoló el país centroeuropeo. Juana acompañó desde su natal Austria a un contingente de niños procedentes en su mayoría de Viena, Salzburgo y Linz. Tras un agotador viaje la expedición llegó el 22 de abril de 1949 hasta Navarra, donde la infanta de Navarra doña Juana de Borbón Parma fue cumplimentada por el alcalde provisional de Pamplona José María Repáraz, para posteriormente seguir camino hasta la Villa de Madrid, a donde llegaron el 23 de marzo de 1949.

  Juana de Borbón Parma (1916-†1949) princesa de Parma e infanta de Navarra. Joana Borboi-Parmakoa (1916-†1949) Parmako printzesa eta Nafarroako infanta. Jeanne de Bourbon-Parme (1916-†1949), princesse de Parme et infante de Navarre. Johanna von Bourbon-Parma (1916-†1949), prinzessin von Bourbon-Parma und infanten von Navarra.

S.A.R. la infanta doña Juana de Borbón Parma (1916-†1949), hermana de S.M. Dña. Alicia, fallecida en la finca familiar de "La Toledana".

Volcada en la ayuda de los niños austriacos, el 27 de abril se encuentra pernoctando en San Sebastián para recibir a los integrantes de la tercera expedición que llegará el día 28 por la noche a la estación de ferrocarril fronteriza de Irún y que serán distribuidos por Pamplona, Madrid, Ávila, Valladolid, Murcia y Salamanca. El 3 de junio Juana se traslada hasta Zaragoza donde después de oír misa en la Basílica del Pilar se desplaza al Sanatorio de Gramonte para visitar a uno de los niños austriacos refugiados que se encontraba allí hospitalizado. Posteriormente siguió viaje a la localidad de Tarazona para cumplimentar al prelado de la Diócesis y visitar igualmente al grupo de niños austriacos que allí se encontraba. De vuelta a Madrid, el 20 de julio se encuentra nuevamente de viaje en la ciudad de Vigo con destino a Santiago de Compostela. Durante una de sus visitas a Retuerta del Bullaque (Ciudad Real) se instaló en la finca familiar de su hermana Alicia, "La Toledana", donde acaeció un desgraciado percance con arma de fuego (oficialmente motivado por un disparo accidental mientras limpiaba su fusil de caza, aunque nunca se disipó la sombra de un posible suicidio) en unas dependencias anexas de la finca familiar []. Doña Juana falleció el primer día de noviembre en la colindante localidad de Porzuna, a la cual había sido trasladada de urgencia desde "La Toledana" a fin de recibir asistencia médica.

Casi simultáneamente a finales de 1949 sucede otro luctuoso acontecimiento que a la larga será trascendental en la vida de Alicia; su suegro y padre de Alfonso, el infante Carlos Tancredo de Borbón y Borbón, está ya  precario de salud, casi ciego a causa de las cataratas, y comienza a perder la batalla contra la enfermedad que padece []. Alfonso abandona temporalmente Madrid para llegar el 3 de noviembre a la villa familiar “Virgen de los Reyes” de Sevilla con la intención de acompañar a su padre en sus últimos días. Al día siguiente, y para dar pública prueba de su fe cristiana el día de su onomástica, el suegro de Alicia el ya debilitado infante don Carlos Tancredo solicitó que le fuesen administrados los Santos Sacramentos de la Comunión y Extremaunción, para lo cual se formó en la parroquia Corpus Christi de Sevilla una devota procesión. El inevitable desenlace ocurre el 11/11/1949 cuando tras diez horas de final agonía expira el siempre discreto Carlos [], fiel a sus creencias religiosas y patrióticas, y a su renuncia de 1900.

Casi dos meses después († 07/01/1950) fallece en Lucca (Italia) el impedido duque de Parma y rey titular de Navarra S.M. don José I, hermano de Elías y tío de Alicia. Será enterrado igual que su hermano y predecesor el discapacitado don Enrique V junto al sepulcro de su padre en la capilla real navarra adosada a la "Villa Borbone" de Viareggio (en la actual provincia italiana de Lucca). Le sucederá su hermano el príncipe don Elías de Borbón Parma, último hijo varón que queda con vida del primer matrimonio del duque Roberto I, quien tras ejercer la regencia durante 42 años por fin adquirirá en pleno derecho la titularidad del ducado de Parma, junto con los derechos dinásticos del reino navarro.

En la lucha por la consecución del trono de España también había movimientos. La misma corona que ambicionaba don Juan de Borbón la seguían pretendiendo los carlistas del príncipe regente Javier de Borbón Parma, y para preparase ante la previsible contingencia de la sucesión de Franco o un posible advenimiento de don Juan de Borbón el 20 de mayo de 1952 el Consejo Nacional de la Comunión Tradicionalista mueve finalmente ficha. A pesar de estar oficialmente expulsados de España Javier y su esposa Magdalena habían acudido clandestinamente desde Francia a Barcelona con motivo de la celebración del XXXV Congreso Eucarístico Internacional. Durante el pleno del Consejo Nacional al hasta entonces príncipe regente Francisco Javier de Borbón Parma, medio hermano díscolo de Elías, se le insta para que ejerza sus derechos sobre el trono de España. Tras varios actos carlistas previos en el monasterio de Montserrat y continuando la estancia de don Javier en Barcelona, el día 30 de mayo el Consejo Nacional de la Comunión Tradicionalista reclama oficialmente al príncipe regente que proclame el final del periodo de regencia y que asuma la Corona y el carácter de titular de la realeza, ante lo cual don Javier asiente en un acto privado en el templo perteneciente a la orden de los capuchinos de "Nostra Senyora de Pompeia" situado en la Diagonal jurando solemnemente  los principios básicos de la Legitimidad española compilados por su sucesor Alfonso Carlos I el 23 de enero de 1936, que se sintetizan en; confesionalidad católica, constitución orgánica de la sociedad y de sus organismos representativos, federación regional, monarquía tradicional y tradición política española. Aunque decide posponer una proclamación pública en espera de algún momento mas propicio, tras el juramento el hasta ahora regente se postula oficialmente como rey de España adoptando el nombre oficial de Javier I y simbólicamente deja de escribir a continuación de su firma las hasta entonces habituales abreviaturas "Pp. Reg.", Príncipe Regente.

Enlazadamente el 5 de mayo de 1957 y con motivo de la tradicional romería carlista de Montejurra que viene celebrándose cada primer domingo de mayo desde 1939, el hijo primogénito del rey carlista Javier I y de la aristócrata Magdalena Borbón-Busset, de nombre Carlos Hugo, es proclamado "Príncipe de Asturias" por los tradicionalistas. 

 

Ninguna de estas maniobras carlistas reclamando el trono español cuenta con la autorización del general Franco, y tampoco con la de don Juan conde de Barcelona, hijo favorito de Alfonso XIII y su sucesor  por voluntad paterna quien también tenía proclamado a su primer hijo varón Juan Carlos como “Príncipe de Asturias”. Sin embargo el régimen del general Franco no reconocía a ningún “Príncipe de Asturias” pues ello significaba reconocer de forma tácita a su progenitor como rey de España.

El 20 de diciembre de 1957 una delegación de 44 destacados carlistas contrarios al pretendiente carlista Javier I visitaron a don Juan en su exilio portugués de Estoril con la intención de manifestarle públicamente su reconocimiento como rey legítimo de España, y negando a su vez toda legitimidad a Javier. A su vez don Juan desautorizó el asalto al trono español de Javier esgrimiendo la Pragmática de Matrimonios de la Casa Real española, que invalidaba la sucesión de los hijos habidos entre Javier I y Magdalena Borbón-Busset por ser ésta aristócrata pero no miembro de la realeza, condición exigida en la ley dinástica española y en vigencia desde la Pragmática Sanción del rey Carlos III en 1776. Las Pragmáticas Sanciones son normas promulgadas por reyes, y a éstos compete su interpretación, actualización o derogación, y en base a esto don Juan, quien percibe que concurre en él la única titularidad y legado histórico de la Corona de España, envió varias cartas a las casas reales de Europa. En ellas pidió que ninguna cooperara en las pretensiones del carlista Javier y su hijo Carlos-Hugo, argumentando que no estaban legitimados para ocupar el trono español debido al matrimonio desigual (también llamado morganático) contraído por Javier con una miembro de la dinastía "Borbón-Busset", rama con origen bastardo de la familia Borbón, y por lo tanto no dinástica del tronco principal.

 

Familia carlista durante las navidades de 1967. Sentados; el pretendiente Javier I y su esposa Magdalena. Del morganático enlace nacerán 2 varones (Carlos Hugo y Sixto) y 4 hijas (María Francisca, María Teresa, Cecilia María y María de las Nieves). De pie de izquierda a derecha María de las Nieves (visible si se amplía la foto), Sixto, Cecilia, el varón primogénito Carlos Hugo, su mujer Irene, y María Teresa (las dos últimas visibles si se amplía la foto).

Para reforzar el aislamiento político y dinástico de Javier, don Juan también echó mano de Elías de Borbón Parma, titular del Ducado de Parma y del Reino de Navarra, con el que había plena sintonía desde tiempos de Alfonso XIII [Don Elías de Borbón Parma y parte de su familia junto al exiliado Alfonso XIII y su hijo favorito don Juan de Borbón y Battenberg durante el desfile de primavera del “Bundesheer” o ejército federal de Austria, en condición de invitados de honor en Viena en abril de 1936.]. El 31 de julio de 1958 el duque Elías, quien vivía retirado en las inmediaciones de su hacienda forestal de Glashütte y ya presentaba síntomas de una delicada salud, firmó un documento cuyo borrador fue redactado por la mujer de don Juan, Maria de las Mercedes de Borbón y Orleans, declarando usurpador al trono de España a su medio hermano el pretendiente carlista Javier I. Con anterioridad, el 5 de febrero de 1941 y en su condición de Jefe de la Casa de Parma, Elías ya había desautorizado el enlace matrimonial entre Javier y su esposa Magdalena (celebrado en 1927) por considerarlo morganático o desigual, cortando en seco las aspiraciones dinásticas de su medio hermano a la titularidad del Ducado de Parma y mermando sus pretensiones al trono de España, y la de los descendientes que pudieran haber nacido de este enlace.

Al poco tiempo, el 27 de junio de 1959, fallece en la "Villa Kaltenbrunner" de Friedberg (Austria) a los 78 años de edad el padre de Alicia, rey titular de Navarra y duque titular de Parma, S.M. don Elías de Borbón Parma. Elías fue enterrado en la que a partir de entonces se convertirá también en capilla real navarra, la “Prinz-Bourbon-Parma-Gruftkapelle”, en los dominios forestales de Glashütte, donde seguían reposando los restos de sus hijos ya fallecidos. En los confines de Estiria los restos de Elías se reencontraron con el cuerpo inerte de su esposa María Ana quien no sobrevivió a su marido y había fallecido previamente, en 1940. Las dignidades, títulos y derechos de Elías recaen ahora sobre su hijo Roberto (conocido popularmente como Roberto II "el Leal" duque de Parma), segundo varón de los tres nacidos del matrimonio entre Elías y María Ana pero el único que sobrevivió a la muerte de su padre.

S.M. don Roberto II, soltero, vive en Viena en su residencia de la calle Metternichgasse nº7 []  junto a sus hermanas también solteras Isabel, María Francisca, y María Cristina. Por su parte la infanta Alicia asciende hasta la tercera posición en el orden de sucesión a la Corona navarra tras la muerte de su padre Elías y el ya mencionado accidente de su célibe hermana Juana, fallecida por arma de fuego en 1949 en la finca familiar de "La Toledana".

Roberto II "el Leal", duque de Parma y depositario de los derechos dinásticos al Reino de Navarra, seguirá la línea política seguida por su padre Elías y aceptará en plena sintonía las políticas de don Juan a quien considera sucesor de Alfonso XIII y titular en el exilio de la Corona de España, y por el momento pretendiente sin éxito al trono español por su incapacidad de ganarse los favores y simpatías de Franco.

Ese mismo año de 1959, en Madrid, la infanta Alicia y su marido Alfonso deciden mudarse de piso. Acuerdan vender el que hasta ahora era su hogar situado en la madrileña calle Jorge Juan y adquieren en su sustitución uno nuevo en la calle Hermanos Pinzón de la capital, a donde trasladan el numeroso mobiliario, cuadros y enseres de la anterior casa. El nuevo hogar de los infantes cuenta con varias dependencias, tales como el vestíbulo; un largo pasillo decorado con un estante de copas, trofeos de caza, y un busto de mármol blanco de la madre de Alfonso la princesa de Asturias María de las Mercedes de Borbón (1880-†1904); tres dormitorios en los que destacan tres cuadros de Pocet, una talla de madera de la Virgen, y un reloj de bronce y mármol con dos candelabros; un gran salón con servicio de café de Sèvres, dos jarrones napolitanos, un faisán de bronce, una cómoda firmada de Luis XIV, un reloj inglés, un cuadro de la infanta Alicia retratada por el pintor valenciano Manuel Benedito Vives (1875-†1963), un cuadro del padre de Alfonso el infante Carlos Tancredo (1870-†1949) por el pintor ferrolano Fernando Álvarez de Sotomayor (1875-†1960), un cuadro de la hermana de Alfonso la infanta Isabel (1904-†1985), un cuadro de la reina de España Isabel II (1830-†1904), un cuadro de la reina consorte y regente de España María Cristina (1858-†1929), tres lámparas chinas, un arca de ébano y marfil, un tresillo de Luis XIV, y una mesa de bronce y mármol decorada con castillos de Francia; la vivienda también cuenta con un saloncito de estar decorado con una mesa secretario estilo inglés con sillón de cuero colorado, una mesita japonesa de laca, un cuadro al óleo de la madrastra de Alfonso y segunda esposa de su padre Carlos Tancredo la Infanta Luisa de Orelans (1882-†1958) retratada por Sotomayor y un cuadro al pastel del pintor barcinonense Pablo Antonio Béjar (1868-†1920) representando al infante Alfonso y a su hermana la infanta Isabel cuando eran niños; otra de las dependencias es un despacho con escritorio, sillón colorado, tresillo de cuero, dos butacas de cuero y lámparas de bronce y de alpaca; también consta de cuarto de la Señora con escritorio-librería; el gran comedor con mesa ovalada de caoba y doce sillas, reloj de pared de bronce y mueble vitrina empotrado con cubertería de plata; cocina; dos habitaciones para el personal del servicio; comedor independiente para el servicio; lavadero; cuarto de costura; terraza y garaje.

Mientras tanto, los movimientos por el trono vacante del Reino de España continúan. La maraña de influencias y vetos urdidos por don Juan de Borbón conde de Barcelona en contra de las pretensiones al trono de España del carlista Javier I desde que este último contrajera matrimonio morganático o desigual no desalienta a los irredentos carlistas, quienes no reculan en sus pretensiones y buscan maneras de redimir su situación. En 1960, fallecido su medio hermano don Elías de Borbón Parma un año antes, Javier I invita a su sobrino Roberto II a presidir como jefe de la familia ducal de Parma la boda de su primogénita María Francisca con el príncipe checo Eduardo de Lobkowicz en París. La invitación tenía un significado más profundo; a efectos del difunto Elías I, jefe de los Borbón Parma y seguidor de las directrices del conde de Barcelona, el matrimonio que contrajo su medio hermano y pretendiente carlista Javier I de Borbon Parma hacía mas de 30 años con Magdalena Borbón-Busset era morganático o desigual. Aunque aquel enlace contó con la venia de los Jefes de la Casa de Borbón a la vez que pretendientes carlistas don Jaime I primero y la de su sucesor don Alfonso Carlos después, la pulcra conciencia de Javier I necesitaba también de la autorización del jefe de los Borbón Parma para reactivar sus derechos de sucesión al ducado parmesano en el caso de que su sobrino Roberto "el Leal" falleciera sin descendencia masculina.

Roberto II, duque de Parma, sucesor de su padre Elías de Borbón Parma  

Por otro lado, S.M. don Roberto II contaba ya con 51 años, seguía soltero, sin descendientes, y sin hermanos varones que pudieran prolongar la estirpe y rama familiar de su difunto padre Elías a la cabeza del ducado de Parma. "El Leal" contaba con 4 hermanas vivas, Isabel, María Francesca, Alicia y María Cristina (quien solía acompañar por Europa a su hermano el duque en muchos de los actos oficiales) pero debido a las leyes sálicas de sucesión de la casa de Parma ninguna de ellas podría sucederle en la titularidad del ducado parmesano. Entendiendo la previsible extinción de la familia ducal Roberto II en un acto de responsabilidad dinástica contradice las instrucciones del conde de Barcelona don Juan y consiente tratarse con su tío Javier, volviendo a estar las dos ramas de la Casa de Parma públicamente en paz y sintonía. El día anterior a la boda, Javier y Roberto II tuvieron una conversación a solas en la que Javier pidió al jefe de la familia el reconocimiento de su mujer Magdalena como Alteza Real, algo que Elías, padre de Roberto II siempre se negó a consentir. Su hijo Roberto II sin embargo accedió, restaurando las opciones dinásticas de la rama de los príncipes Borbón Parma y Borbón-Busset al ducado de Parma. Muestras del reconocimiento mutuo y compromiso dinástico adquirido ese día entre sobrino y tío fueron la futura convocatoria del "Consejo de Familia" del 30 de abril de 1960 en la que por unanimidad declararon con carácter morganático y no dinasta el enlace del príncipe Andrés de Borbón Parma, primo de Roberto II, con Marina Gacry por concertarse contra las tradiciones y normas de la Casa, o los funerales del gran duque consorte de Luxemburgo Félix de Borbón Parma del año 1970 [] en los que Roberto II tuvo un lugar destacado en la comitiva ejerciendo de Jefe de la Casa de Parma mientras que su tío Javier lo hacía como heredero y hermano del finado. Aún con estos actos de responsabilidad dinástica, Roberto "el Leal" siguió considerando a su tío Javier como "usurpador" del conde de Barcelona don Juan en cuanto a sus aspiraciones al trono del Reino de España.

Roberto II "el Leal", hijo y sucesor de Elías de Borbón Parma.
 

Según lo establecido, la boda de la primogénita de Javier I se celebró con el consentimiento y presencia de S.M. don Roberto II el 7 de enero de 1960 en la catedral de Notre Dame de París, siendo la primera boda real celebrada en la Isla de la Cité desde la que tuvo lugar el 17 de junio de 1816 entre los tatarabuelos de Roberto II, el Duque de Berry y María Carolina de Borbón Dos Sicilias, casi 150 años antes. La ceremonia fue presidida por la emperatriz Zita de Borbón Parma y su hijo heredero el archiduque Otto de Habsburgo, Jefe de la Casa Imperial de Austria, tía y primo respectivamente de Roberto II.

Postulado dúo-siciliano del cónyuge

Mientras tanto don Juan por su parte  continúa intrigando desde su exilio en Estoril y decide quitarse de en medio a dos potenciales rivales que podrían competir con él por el anhelado trono de España; Don Juan y el dictador Francisco Francose trata de su cuñado el infante Alfonso de Borbón y Borbón, único hijo varón vivo del fallecido Carlos Tancredo, por cuyo padre el régimen de Franco sintió indisimulada simpatía, y enlazadamente al único hijo varón del matrimonio de los infantes Alfonso y Alicia, Carlos de Borbón y Borbón Parma. A tal fin Don Juan intriga tentando al infante Alfonso con la posibilidad de reclamar o intentar habilitar sus anulados derechos dinásticos dúo-sicilianos intentando resucitar en el infante anhelos de grandeza. De tener éxito, don Juan podría eliminar del tablero de juego éstas dos fichas antes de que su cuñado y sobrino pudieran si quiera convertirse en amenaza para su codiciada corona española.

Por un lado ambos, padre e hijo, cumplían o podrían cumplir en un futuro los requisitos de la Ley de Sucesión a la Jefatura de Estado promulgada por el Caudillo en 1947. El decreto de sucesión de Franco recordemos que venía a decir que España era un reino con rey vacante y que el príncipe candidato debía cumplir los requisitos de ser varón, con nacionalidad española, tener cumplidos 30 años, profesar el catolicismo, tener cualidades para el cargo y jurar lealtad al "Movimiento Nacional". Atendiendo a estos requisitos quedaban descartadas o mermadas a ojos del Caudillo las candidaturas de aquellos príncipes con pretensiones a tronos diferentes al español si la misma cuestionaba su nacionalidad española, como podía ser el caso de los pretendientes al trono de las Dos Sicilias.

Por otro lado don Juan y los miembros de su Consejo Privado, que por la cuenta que les traía conocían bien los fundamentos de las leyes de sucesión tradicionales de la monarquía española,  comprendían que en caso de que el infante Alfonso tuviese éxito en sus pretensiones a la Jefatura de la Casa Real de las Dos Sicilias podrían recurrir a la "Pragmática Sanción de Carlos III del 6 de octubre de 1759" que impide reunir la titularidad de los extintos reinos de España y Dos Sicilias en una misma persona, y que apelando a su condición de infante de España podrían fácilmente retener a su cuñado en el redil de la obediencia.

Don Juan comenzó a maniobrar en este sentido aprovechando una visita de varios días que su cuñado el infante don Alfonso de Borbón y Borbón le hizo en Estoril en abril de 1950. Fernando Pío de Borbón Dos Sicilias, rey titular del extinto Reino de las Dos Sicilias, jefe de la Casa Real de Borbón Dos Sicilias, duque de Calabria y tío del infante Alfonso tuvo 5 hijas y 1 hijo varón que le hubiera podido suceder, pero el duque de Noto Rogelio no le sobrevivió. Las reglas de sucesión dinástica del Reino de las Dos Sicilias están definidas entre otros por la pragmática de 1759, a ley fundamental de 1816 y la Constitución de 1848, y en síntesis reglamentan que la sucesión es hereditaria de varón en varón legítimos, por orden de primogenitura, y que en caso de completa y total extinción de las ramas masculinas la herencia recae en la hembra más cercana al último Jefe de la Casa, prosiguiendo luego nuevamente por línea de varón.

Fernando Pío falleció el 7 de enero de 1960 sin dejar descendencia masculina por lo que por aplicación de las leyes que rige la sucesión del Reino de las Dos Sicilias las dignidades y títulos de ese reino quedaron vacantes a la espera de ser reconocidos como propios por el inmediato y legítimo varón depositario, Raniero, hermano menor del finado, que sin embargo no disponía entre sus prebendas y títulos la dignidad de "infante de España". A Raniero le surgió un inesperado competidor en la persona de su sobrino el infante de España don Alfonso de Borbón y Borbón, marido de Alicia.

El infante Alfonso, espoleado por su condición de varón primogénito de la familia, arengado por su cuñado don Juan y cegado ante la posibilidad de recobrar un protagonismo que la historia le negaba, manifestó públicamente en enero de 1960 que la renuncia de su difunto padre Carlos Tancredo a los derechos del inexistente trono de las Dos Sicilias para él y sus descendientes no era válida.

Alfonso de Borbón y Raniero de Borbón Dos Sicilias  

La renuncia de Carlos Tancredo, conocida popularmente como el "Acta de Cannes" [], fue rubricada el 14/12/1900 como condición previa para su casamiento con la princesa de Asturias María de las Mercedes, enlace del que 11 meses después nacerá el díscolo infante don Alfonso de Borbón y Borbón. Tras declarar unilateralmente inhábil la renuncia de su difunto padre seguidamente el infante Alfonso hizo pública su pretensión a la jefatura de la dinastía dúo-siciliana y después de guardar protocolariamente un mes de luto por la muerte de su tío Fernando, duque de Calabria, se autoproclamó nuevo jefe de la Casa de las Dos Sicilias y por ende asumió también la jefatura de sus Órdenes Dinásticas dejando perplejo a su tío Raniero, cabeza de la rama tercerona sobre la que recaían los legítimos legados del conde de Caserta y del duque de Calabria, y a toda la realeza europea.

En 1960 Alfonso (izquierda) generó un cisma dinástico al no reconocer la renuncia de su padre Carlos Tancredo en 1900, y al autoproclamarse Jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias contraviniendo los derechos adquiridos por Raniero (derecha) y asumidos en vida por Carlos Tancredo, padre del díscolo Alfonso.

Violentando la voluntad y el impoluto patriotismo español de su difunto padre, el infante Alfonso se auto concede el apellido “Borbón-Dos Sicilias” y escribe una carta fechada el 06/02/1960 dirigida al Papa Juan XIII comunicándole la pretendida sucesión del duque de Calabria. Debido a su delicado estado de salud el infante Alfonso se disculpa en su misiva ante el Santo Padre por no poder postrarse personalmente a los Pies de Su Santidad, por lo que en su nombre será su hijo y heredero don Carlos el portador del escrito quien tiene previsto viajar a Roma acompañado de don Antonio Guerrero Burgos, hombre de confianza y jefe de la recientemente creada Casa de su padre, para ser recibido por Su Santidad el Papa en audiencia privada el próximo 26 de febrero. En la carta entregada al Papa Juan XIII el infante Alfonso asume como propios los títulos dinásticos de "Jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias", "Duque de Calabria", y "Conde de Caserta", y la Gran Maestría de la que en la misiva considera Orden gentilicia, familiar y dinástica, la Orden Constantiniana de San Jorge, con separación de la Corona pero vinculada a la Jefatura de la Familia, y a su vez introduce a su hijo como "Príncipe Real de las Dos Sicilias y duque de Noto".

El 07/02/1960 el infante Alfonso promulga un decreto en cuya parte dispositiva notifica haber sucedido e investido en él mismo las cualidades, títulos y derechos que le creen corresponder como Jefe de su Real Casa y Familia de las Dos Sicilias, y como sucesor fideicomisario farnesiano, y se apresura a conceder el 18/02/1960 sus cuatro primeras gracias napolitanas nombrando entre otros Dama Gran Cruz de Justicia de la Orden Constantiniana de San Jorge a su mujer la infanta Alicia y Bailíos Gran Cruz de Justicia de la Orden Constantiniana de San Jorge a su hijo Carlos “Duque de Noto”, a su cuñado Roberto II duque de Parma y hermano de Alicia, y a don Juan conde de Barcelona, enviando a estos dos últimos las condecoraciones de la orden a Viena y Estoril respectivamente.

Sin solución de continuidad se publicaron interesadas y erróneas resoluciones de historiadores y genealogistas vinculados a la revista madrileña “Hidalguía”, quienes omitiendo el texto de la renuncia y confundiendo el concepto de "primogenitura de la familia Borbón Dos Sicilias" con el de "jefatura de la Casa Real de las Dos Sicilias" avalaron las teorías nobiliarias del infante Alfonso.

Simultáneamente el 12/03/1960 don Juan en su condición de Jefe de la Casa Real de España en el exilio reconoce como Jefe de la Casa de Borbón Dos Sicilias a su cuñado el infante Alfonso, y anima a hacer lo mismo a su hermano mayor don Jaime, que pese a renunciar a la Corona española mantenía por su condición de varón primogénito la jefatura de la Casa de Borbón, quien no tarda en dar también su aprobación. Lo mismo pedirá al Jefe de la Casa Ducal de los Borbón Parma, Roberto II, quien aplaude de grado el 18/03/1960 la jefatura de Alfonso a la Casa Real de las Dos Sicilias y acepta la condecoración Constantiniana de las Dos Sicilias enviada en febrero por su cuñado pese a la duplicidad que ello conllevaba para el duque de Parma por su condición de Gran Maestre de la Orden en su variante parmesana (el intercambio de condecoraciones constantinianas entre las casas de Parma y de Nápoles era algo habitual y era siempre interpretado como muestra de buenas relaciones entre las dos familias).

El 17 de marzo el infante Alfonso emitirá un comunicando público reafirmando como propios en calidad de sucesor más propincuo del causante los títulos dinásticos inherentes del Jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias mencionados en el unilateral decreto del 07/02/1960, añadiendo las Gran Maestrías de las Órdenes Reales de San Jenaro, San Fernando y del Merito, y alegará también "primogenitura farnesiana" para la Gran Maestría de la de la Orden Constantiniana de San Jorge como sucesor fideicomisario familiar farnesiano. A su vez proclama altezas reales a su hijo y dos hijas, a la par que príncipe y princesas de las Dos Sicilias. Ordena también que su hijo y sucesor el príncipe hereditario don Carlos use el título de duque de Noto, y a título personal y vitalicio en cuanto no contraigan matrimonio otorga los títulos de duquesa de Salerno y duquesa de Siracusa para sus dos hijas por orden de primogenitura.

Tras el visto bueno de su cuñado Roberto II, Alfonso también concederá la gracia de Damas Gran Cruz de Justicia de la orden a las hermanas de Alicia; Isabel, María Francisca y María Cristina el 30/03/1960. Tal era la sintonía entre Alicia y su hermano el duque de Parma que en junio planearon ir juntos tanto ella, su marido Alfonso, los hijos del matrimonio (Carlos, Teresa e Inés), su hermano el duque Roberto II y su hermana menor María Cristina a la audiencia que les iba a ofrecer conjuntamente el Papa Juan XXIII en Roma, y entregar en mano al Santo Pontífice una segunda carta del infante Alfonso fechada el 31 de marzo que incluía una copia del "Acta de Cannes" y de las cartas del conde de Barcelona y el duque de Parma refutando el acta, y demostrando apoyo a la causa del autoproclamado duque de Calabria. Como esposa del infante Alfonso Alicia añadirá por su condición de consorte los discutidos y autoproclamados títulos sicilianos y napolitanos de “Duquesa de Calabria” y “Condesa de Caserta” a los títulos parmesanos y españoles que ya tenía ganados en pleno derecho.

Ante las maniobras de Alfonso por hacerse con la jefatura de la Casa Real de las Dos Sicilias la familia Borbón Dos Sicilias en bloque se postula entre mayo y julio de 1960 a favor de la legitimidad y mejor derecho de Raniero quien adoptará  el título de espera de "duque de Castro" como jefe de la Casa Real Dúo-Siciliana [] y en contra de las pretensiones del díscolo Alfonso protestando públicamente dos años después por las injerencias e intromisiones del Conde de Barcelona [] a favor de su cuñado el infante Alfonso. Los miembros de la familia Real de las Dos Sicilias sostenían que habiéndose realizado la renuncia de don Carlos Tancredo hallándose soltero en 1900, y mediando después un año hasta el nacimiento de su primogénito el infante don Alfonso de Borbón y Borbón, dicha renuncia fue válida a todos los efectos posteriores ya que durante los siguientes 49 años y hasta fallecer don Carlos Tancredo jamás se retractó con lo que la renuncia no causó perjuicio alguno a su hijo el infante don Alfonso quien  nunca fue desposeído del eventual derecho dinástico de poder reinar en las Dos Sicilias sino que sencillamente nació ya sin él.

La familia de SS.AA.RR. doña Alicia y don Alfonso pudo ostentar en sociedad los discutidos y recién estrenados títulos, condecoraciones y prebendas napolitanas y sicilianas con motivo de diferentes eventos reales, como la boda en Atenas del príncipe don Juan Carlos de Borbón con la princesa Sofía de Schleswig Holstein Sonderburg Glücksburg, o la previa y más cercana boda de la primogénita del matrimonio, la princesa doña Teresa, duquesa de Salerno, con el marqués de Laula. En la elegante residencia madrileña de don Antonio Guerrero Burgos, Jefe de la Casa del infante Alfonso, se celebró el 14 de abril de 1961 una brillante reunión en honor de doña Teresa con motivo de su próximo enlace matrimonial a celebrarse dos días después con don Íñigo Moreno y de Arteaga, marqués de Laula. A la cita acudieron el hermano de doña Alicia, S.M. don Roberto "el Leal", duque de Parma y rey titular de Navarra, y los otros dos hijos célibes de doña Alicia y don Alfonso; doña Inés de Borbón duquesa de Siracusa y su hermano don Carlos de Borbón duque de Noto. A la recepción acudió también una de las hijas de los condes de París; la princesa Ana de Orleans, nacida el 4 de diciembre de 1938 y llamada a ser la futura prometida del duque de Noto.

SS.AA.RR. doña Ana de Orelans y don Carlos de Borbón Dos Sicilias se conocieron previamente en un viaje vacacional en Portugal, pero su mutua atracción se consolidó durante la boda en Atenas [] del príncipe don Juan Carlos de Borbón con la princesa Sofía de Schleswig Holstein Sonderburg Glücksburg (mayo de 1962) en la que Carlos actuó activamente durante la ceremonia ortodoxa como "Koumbaro" o portador de la corona del novio en la danza de Isaías []. El padre de la novia, el conde de París, formalmente no reconoce a Carlos como príncipe heredero de la Casa de las Dos Sicilias ni como duque de Noto y de inicio se muestra reacio al noviazgo de ambos jóvenes. Al termino de la boda de Atenas los jóvenes enamorados se despiden y Carlos regresa a Madrid con sus padres [] y Ana a Francia con los suyos.

Viudez y nupcias del hijo varón

Irremediablemente el estado de salud del infante y pretendiente a la jefatura de la Casa Real de las Dos Sicilias don Alfonso, padre del duque de Noto y esposo de doña Alicia, es permanentemente precario y el 30/01/1964 el marido de Alicia ingresa en la madrileña Clínica de la Concepción en estado grave. Tanto Alfonso como Alicia son fumadores empedernidos pero desde hacía algún tiempo Alfonso padecía un proceso bronquial enfisémico que terminó de complicarse y le produjo un grave estado de insuficiencia respiratoria global que exigió de prácticas de traqueotomía. Nada se pudo hacer para revertir su situación y el 3/02/1964 el marido de doña Alicia expira su último aliento de vida en el domicilio familiar de la calle Hermanos Pinzón de Madrid. Su cuerpo fue trasladado a Madrid, y el 4 de febrero de 1964 se procedió a su inhumación. Sobre el ataúd figuraban el collar del Toisón de Oro, los collares de las órdenes Constantiniana y de San Jenaro, y la birreta de la Orden de Alcántara. Se desplazó el cortejo fúnebre hasta la iglesia parroquial de San Agustín, en la calle de Joaquín Costa de Madrid, donde se celebró el funeral "corpore insepulto" con la presencia de los príncipes de España (acorde con la titulación consentida por el régimen franquista) Juan Carlos y Sofía. Seguidamente se trasladaron al monasterio de San Lorenzo de El Escorial, depositando los restos de Alfonso en el pudridero del Panteón de Infantes, en virtud de su condición de Infante de España. Para sus aproximadamente 90 millones de pesetas de patrimonio Alfonso de Borbón dejó testado que fuesen sus únicos y universales herederos su viuda y sus descendientes. Su único hijo varón, Carlos de Borbón Dos Sicilias y Borbón Parma, le sucederá en sus títulos y pretensiones, ya sean las dinásticas inherentes del Jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias como hijo primogénito del difunto, como sobre la Gran Maestría de la Orden Constantiniana de San Jorge alegando sucesión por fideicomiso familiar farnesiano.

En cuanto a las armas heráldicas, el sucesor don Carlos se identificó inicialmente con un escudo heráldico formado por tres cuarteles (Sicilia, Nápoles y Jerusalén) y que acorde pasan los años y según se consolidan sus pretensiones dinásticas napolitanas y sicilianas terminará utilizando como propias las Armas Completas de las Dos Sicilias (que constan de un total de 22 cuarteles y 2 escudos).

Apenada por el dolor causado por el fallecimiento de su esposo don Alfonso, doña Alicia mira hacia el futuro y la ausencia de su marido se mitiga en parte con la ilusión de ver los progresos afectivos de su único hijo varón Carlos, nuevo duque de Calabria, con S.A.R. doña Ana de Orelans.

Carlos y Ana de Orleans el día de su boda. Al fondo detrás de Ana y terminando de bajar las escaleras, la infanta Alicia  

Lejos de amedrentarse por la negativa de su padre el conde de París al noviazgo con Carlos, a quien no reconoce ni como nuevo Jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias ni como duque de Calabria, la princesa de Orleans desobedece el criterio parental y se escapa de Francia  con la complicidad de la infanta viuda doña Alicia, quien la invita a su propiedad "La Toledana" donde recibe refugio. Ante la firme posición de su hija para desposarse con Carlos, el conde de París finalmente claudica y termina por aceptar el enlace matrimonial entre ambos jóvenes, aunque como concesión consensuaron que el día de la boda Carlos no llevara ningún tipo de condecoración o insignia dinástica en su chaqué y que en las tarjetas de invitación el joven novio se titulara simplemente como “príncipe de Borbón” a fin de soslayar diplomáticamente el contencioso dinástico de las Dos Sicilias y evitar el rechazo al enlace por parte del resto de las casas reales.

Carlos y Ana de Orleans el día de su boda. Al fondo cogidos de la mano y terminando de bajar las escaleras, la infanta Alicia y el conde de París.

El enlace con la princesa de Orleans evitaba que Carlos pudiera incurrir en un matrimonio morganático que pudiera haber ocasionado la pérdida de derechos sucesorios a los reinos de España y de las Dos Sicilias para los futuros descendientes del matrimonio, pero no a los derechos de sucesión del trono navarro ya que en este último reino no es de aplicación la Pragmática Sanción de Carlos III. Finalmente el único hijo varón de Alicia y sucesor del infante Alfonso, contrajo matrimonio con Su Alteza Real la Princesa Ana de Orleans. La boda consistió en un primer enlace civil en el ayuntamiento de la localidad francesa de Louveciennes (11/05/1965) y otro posterior religioso celebrado al día siguiente (12/05/1965) en la neogótica "Capilla Real de San Luis" de la cercana localidad de Dreux, histórico baluarte de los orleanistas franceses. Como testigos del contrayente actuaron el duque de Parma Roberto II "el Leal" y don Juan, conde de Barcelona, que concedió a su sobrino y al jefe de la Casa de Parma el Toisón de Oro como muestra de su especial afecto hacia las dos familias borbónicas de Parma y de las Dos Sicilias y como compensación por el continuo respaldo recibido por estas dos Casas. Tras la boda Carlos se independiza junto a su mujer Ana a un amplio y soleado piso en la Calle Ortega y Gasset de Madrid. Tras el sucesivo nacimiento de las nietas Cristina (1966) y María (1967), a las 16:30 del 16 de octubre de 1968 nació en la habitación número 32 de la clínica madrileña de "Santa Cristina" el esperado nieto varón que prolongará la estirpe, Pedro. En su bautizo ejercieron de padrinos su abuela la infanta Alicia y el Conde de Barcelona. La familia quedará completada con los posteriores alumbramientos de Inés (1971) y Victoria (1976).

Mientras tanto la alambicada partida de ajedrez por el trono vacante del Reino de España llegaba a su ultimo movimiento dejando en jaque a todos los pretendientes; en julio de 1969 las Cortes Franquistas designaban, con los votos de 491 procuradores a favor, 19 en contra y 9 abstenciones, a don Juan Carlos de Borbón sucesor del General Franco en la Jefatura del Estado, a propuesta del propio dictador. La resolución supuso efectos dispares entre los diferentes candidatos que se postulaban al trono de España.

El 22 de noviembre de 1974 falleció de una crisis cardiaca en su domicilio vienés de Metternichgasse Roberto "el Leal", Duque de Parma y hermano de Alicia. Fue enterrado junto a los restos de sus hermanos en la capilla real navarra de los dominios forestales de Glashütte cuya explotación administró personalmente desde el fallecimiento de su padre don Elías hasta su propia muerte. Soltero, sin hermanos varones vivos, según lo establecido fue sucedido en la jefatura de la Casa de Parma y del título ducal por su anciano tío el pretendiente carlista Javier I, en cumplimiento de la reactivación de derechos de 1960 y de la ley Sálica de la Casa de Parma. Los derechos de Roberto II a la titularidad del Reino de Navarra sin embargo fueron trasmitidos a su hermana Isabel, ya que este reino no se rige por los preceptos de la Ley Sálica siendo de aplicación sus propios Fueros y leyes sucesorias. De esta manera Alicia ascendió al segundo puesto en la línea de sucesión al Reino de Navarra, cuya titularidad ostentaba su hermana la reina Isabel I y tras su también hermana María Francisca, ambas ya septuagenarias, solteras y sin descendencia.

  La reina Isabel de Borbón Parma (1904-†1983) princesa de Parma y reina de Navarra. Borboi-Parmako Joana I erregina (1904-†1983) Parmako printzesa eta Nafarroako erregina. Reine Élisabeth I de Bourbon-Parme (1904-†1983), princesse de Parme et reine de Navarre. Königin Elisabeth I von Bourbon-Parma (1904-†1983), prinzessin von Bourbon-Parma und Königin von Navarra.

Isabel I de Borbón Parma, princesa de Parma y reina titular de Navarra a la muerte de su hermano Roberto II "el Leal".

Isabel I de Navarra morirá en la ciudad balneario de Bad Ischl (Austria) el 13 de junio de 1983 a la edad de 79 años []. En esta ocasión sus restos no fueron enterrados junto con los de sus hermanos en la “Prinz-Bourbon-Parma-Gruftkapelle”, sino que prefirió descansar eternamente junto a sus tías María Pía (1877-†1915) e Isabel (1898-†1984) en la otrora propiedad familiar de los Borbón Parma en la frontera entre Suiza y Austria, concretamente en la capilla de "Wilen" aledaña al castillo renacentista de "Wartegg", en el distrito suizo de Rorschach, a orillas del lago Constanza. Al momento de su muerte y por sucesión hereditaria la nueva titular en pleno derecho de la jefatura de la Casa Real de Navarra con el nombre de María II será su hermana y sucesora María Francisca de Borbón Parma. Simultáneamente su hermana Alicia de Borbón Parma se convierte en inmediata heredera con el título de princesa de Navarra.

Princesa heredera del Reino de Navarra

En cuanto a los títulos tradicionales de la Casa Real Navarra la princesa Alicia, quien desde 1975 reside casi permanentemente en "La Toledana", adquiere la dignidad de "princesa de Navarra" por derecho de sangre como primera en la línea de sucesión al trono de Navarra tras el fallecimiento de su hermana, S.M. Dña. María II de Borbón Parma. En base al Derecho premial inherente a la Casa Real y pese a que la dignidad de "princesa de Viana" se obtiene por designación real, la distinguida dignidad únicamente recae en los descendientes del titular de la Corona honrando al príncipe heredero o a su inmediato sucesor. Por lo tanto no estaba permitido que la reina titular María II concediese a su hermana Alicia tal dignidad ya que obligatoriamente se requiere de la existencia de un vínculo de sangre entre el vigente titular depositario o depositaria de los derechos dinásticos del reino y su descendiente el designado príncipe o princesa de Viana con un máximo de dos grados de parentesco siempre en línea recta, sin superar nunca el designado los dos grados de parentesco en línea colateral respecto al legítimo heredero al trono. María II no tuvo ni hijos ni nietos por lo que no procreó descendientes de primer o segundo grado entre los que poder designar un príncipe o una princesa de Viana. Del mismo modo, eran dos los grados de parentesco en línea colateral entre las hermanas María II y su sucesora Alicia pero el requisito histórico únicamente permite que lo sean en línea recta o directa.

Ejemplo de aplicación de la citada tradición la encontramos en los descendientes de la reina propietaria Catalina I "de Foix" cuyo hijo y heredero era Enrique de Albret (nacido en Sangüesa en 1503), investido como VI príncipe de Viana, de quien hay constancia documental de la utilización del título ya en 1505. El 12 de febrero de 1517 su titular fue proclamado rey de Navarra con la nominación y numeración de Enrique II. El eventual heredero del por entonces célibe monarca Enrique II "de Albret", su hermano el príncipe Carlos de Albret, no fue designado nunca "príncipe de Viana" por no ser descendiente del rey vigente, siendo hasta el final de sus días la intitulación utilizada por él la de "príncipe de Navarra" []. Tras contraer matrimonio en 1527 con la condesa consorte viuda de Alençon Margarita de Angulema, el rey Enrique II  "de Albret" tuvo primeramente como descendencia en 1528 a una hija a la que pusieron por nombre Juana, y a la que no se le concedió la dignidad de "princesa de Viana" reservando tal vez la real gracia al nacimiento de un heredero varón que se demoró dos años más en llegar, contando ya Margarita 38 años de edad, y al que pusieron por nombre Juan en honor a su abuelo paterno el rey de Navarra Juan III "de Albret". Lamentablemente el príncipe neonato fallecerá el día de Navidad de 1530 sin alcanzar si quiera los 6 meses desde su alumbramiento [Mémoires de la Société des antiquaires de Normandie. Année 1836. - Tome X.- Sur le Caveau des ducs d'Alençon ; par M. LIBERT, député, membre titulaire de la société.]. Sumidos en la pesadumbre por la prematura muerte del príncipe Juan y con el periodo de fertilidad de la reina Margarita cercano a expirar, los monarcas navarros no pudieron engendrar mas descendientes que hiciesen compañía a su única hija superviviente la pequeña Juana y la dignidad de "príncipe de Viana" terminó por revertir a la Corona navarra.

La aclaración sobre el principesco título vianés viene a colación de la ceremonia de entrega de la "Medalla de Oro de Navarra" concedida por el Gobierno foral que tuvo lugar en el Salón del Trono del palacio de la Diputación de Navarra, en Pamplona, el 18 de enero de 1993. En aquella edición la distinción fue otorgada a D. Juan de Borbón, conde de Barcelona, que por aquel entonces se encontraba en tratamiento contra un devastador cáncer de laringe que padecía en la Clínica Universitaria de Navarra. Debido a la gravedad y al avanzado estado de la enfermedad que le impedía articular palabra, su discurso de agradecimiento lo leyó íntegramente su nieto Felipe, príncipe de Asturias, quien lo hizo en su nombre. Tras los saludos y en la primera frase del discurso don Juan menciona a su nieto con pretendida voluntad instauradora como "príncipe de Asturias y de Viana". La utilización por primera vez del dúplice título tenía como objetivo institucionalizar el rango de "príncipe de Viana" en su nieto, suplantando la legitimidad de los verdaderos depositarios y menoscabando con ello la herencia patrimonial de la Casa Real Navarra. La potestad única para conceder la dignidad de "príncipe de Viana" era por aquel entonces de la convaleciente reina titular de Navarra María II, y no el conde de Barcelona ni de sus descendientes. Con todo, la concesión de la "Medalla de Oro de Navarra" será el último acto público de don Juan que falleció poco después a causa de su enfermedad en Pamplona el 1 de abril de 1993. 10 meses después morirá la reina titular de Navarra María II a la edad de 87 años el 20 de febrero de 1994 en Friburgo (Suiza) [].

A diferencia de su hermana Isabel I, María II eligió descansar eternamente en la capilla real “Prinz-Bourbon-Parma-Gruftkapelle” de los dominios de Glashütte. Desde ése preciso instante Alicia de Borbón Parma, conocida popularmente con el inseparable apelativo de "la Infanta", era titular en pleno derecho de la jefatura de la Casa Real de Navarra con el nombre de Alicia I. Simultáneamente su único hijo varón, Carlos de Borbón Dos Sicilias y Borbón Parma se convierte en el  primero en la línea de sucesión y por derecho de sangre en príncipe de Navarra. Por derecho premial de los reyes de Navarra y como hijo primogénito de la reina titular don Carlos era candidato la dignidad de "Príncipe de Viana" en caso de que su madre doña Alicia I se la otorgara públicamente por su condición de heredero a la Corona navarra, lo que nunca ocurrirá. Asimismo y al amparo de los derechos de su padre el infante de Navarra Pedro de Borbón Dos Sicilias, único hijo varón surgido del matrimonio entre los príncipes Carlos de Borbón Dos Sicilias y Ana de Orleans, ascenderá al segundo puesto en la línea de sucesión.

  La reina María II de Borbón Parma (1906-†1994) princesa de Parma y reina de Navarra. Borboi-Parmako Maria II erregina (1906-†1994) Parmako printzesa eta Nafarroako erregina. Reine Marie II de Bourbon-Parme (1906-†1994), princesse de Parme et reine de Navarre. Königin Maria II von Bourbon-Parma (1906-†1994), prinzessin von Bourbon-Parma und Königin von Navarra.

María II de Borbón Parma, princesa de Parma y reina titular de Navarra a la muerte de su hermana Isabel I.

Cabe destacar que tras el reciente fallecimiento de S.M. doña María II la nueva y legítima condición de príncipe heredero de Navarra por parte de Carlos de Borbón Dos Sicilias entraba en conflicto dinástico y genealógico con la incorrecta utilización del título "príncipe de Viana" en la que desde el 18 de enero de 1993 incurría el príncipe de Asturias Felipe de Borbón. El 10 de julio de 1994 el príncipe Felipe fue invitado a presidir la entrega del "Premio Príncipe de Viana de la Cultura" concedido por el Gobierno de Navarra al filólogo Francisco Ynduráin, de 84 años, en el Monasterio de Leyre. Tal y como pretendía el difunto don Juan, con la participación institucional de su nieto en eventos navarros y mediante la cobertura mediática que se hacía de los mismos se trataba de vincular el título de "príncipe de Viana" como tradicional del sucesor de la Corona española a la vez que se iba normalizando la errónea adjudicación del título al príncipe Felipe. Si bien ningún medio de comunicación discernió sobre el unilateral intento de usurpación del título por parte de la Casa Real española, la indebida apropiación del principesco título tampoco encontraba amparo en el propio ordenamiento español de la época, ajeno al ámbito del derecho dinástico navarro, en la que se constata la nula mención del rango "príncipe de Viana" en el Real Decreto 54/1977 [Real Decreto 54/1977 de 21 de enero sobre Títulos y Denominaciones que corresponden al Heredero de la Corona] encargado de regular los títulos y denominaciones del heredero de la Corona española, la ausencia explícita del título navarro en la Constitución española de 1978 [Constitución española aprobada por las Cortes en sesiones plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado celebrados el 31 de octubre de 1978], así como la inexistente referencia del mismo en la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra de 1982 [Texto sobre reintegracion y amejoramiento del Régimen Foral de Navarra]. Para mayor redundancia, si hubieran realizado un análisis cronológico inequívocamente hubieran concluido que el título "príncipe de Viana" era patrimonio de la dinastía Albret y no de los Habsburgo, y que históricamente ningún heredero a la Corona de España lo pretendió o utilizó (ni siquiera los primigenios pretendientes carlistas).

Expuestas las excepcionales circunstancias dinásticas que concurrían en el príncipe Carlos, su primo el rey de España Juan Carlos I opta por la ley del silencio eludiendo cualquier comentario respecto a los derechos dinásticos navarros de Carlos, previniendo así su difusión a los medios de masas. Se esgrime la posibilidad (por remota que fuera) que de conocerse en ámbitos nacionalistas la existencia del legítimo legado dinástico de Navarra éste pudiera ser instrumentalizado en el contexto del contencioso político vasco y ser causa de desestabilización. A tal efecto se solicita sumisión y máxima discreción a Carlos y su familia en todo lo relacionado con sus derechos titulares sobre el reino navarro. En la práctica resultaba innecesario solicitar lealtad a Carlos de Borbón Dos Sicilias ya que su trayectoria respecto a Juan Carlos era y será siempre intachable y existía entre ambos una complicidad cimentada en una sólida amistad y respeto mutuo que se profesaban desde la época en la que coincidieron como alumnos en "Las Jarillas". Como contraprestación y para premiar la fidelidad de Carlos, el rey de España concede ese mismo año el título de "infante de gracia" personalmente a don Carlos de Borbón Dos Sicilias, el cual carecía de título nobiliario español. La merced se formalizará mediante Real Decreto y publicación en el BOE a fecha de 16 de diciembre de 1994 [Concesión por parte del rey de España don Juan Carlos I la Dignidad de Infante de España a S.A.R. don Carlos de Borbón Dos Sicilias. BOE del sábado 17 de diciembre de 1994.]. La excusa esgrimida para la concesión de la real gracia fue la condición de Carlos como representante de una línea dinástica vinculada históricamente a la Corona española. Pese a que el Real Decreto no lo menciona ni como duque de Calabria ni como Jefe de su Casa Real, la prensa inmediatamente relacionó la merced exclusivamente  con la condición de Carlos de integrante de la Casa de las Dos Sicilias. Ningún medio o periodista de la época especializado en casas reales supo relacionar la concesión real con los recientemente adquiridos derechos dinásticos sobre del Reino de Navarra por su condición de príncipe heredero. La concesión del título de infante a Carlos de Borbón Dos Sicilias también repercute en su único hijo varón Pedro, que aunque seguirá sin disponer de ningún título nobiliario español, por ser hijo de un infante de España adquiere el tratamiento y honores de Grande de España.

Pedro cumplió el servicio militar varios años antes jurando bandera el 10 de noviembre de 1987 en el regimiento "Monteros de Espinosa" de la Guardia Real, cuerpo tradicionalmente caracterizado por su fidelidad y entrega en la defensa del rey de España, y se matriculó en la universidad para comenzar la carrera de ingeniería agrónoma de la que terminó graduándose con honores en la Universidad de Castilla-La Mancha. Contaba Pedro 23 años cuando visitó una de las fincas de su padre en las que se cazaba perdiz y se organizaban monterías, que a su vez eran explotadas por el empresario Manuel Landaluce. Fue en aquella finca donde conoció en 1991 a la hija del empresario, Sofía Landaluce, bisnieta de los duques de San Fernando de Quiroga y que por aquel entonces contaba 18 años de edad. El flechazo entre ellos fue absoluto y comenzó un romántico noviazgo juvenil. Sin embargo la relación no contaba con el visto bueno del por entonces todavía infante Carlos ya que la novia de su hijo no pertenecía a la realeza y temía que si la relación entre los dos jóvenes se consolidaba fuera declarada morganática o desigual, y por lo tanto no dinasta a efectos de sus pretensiones y disputas dinásticas con la rama rival de su tío segundo Fernando de Borbón Dos Sicilias, hijo y sucesor de Raniero (1883- †1973) por la jefatura de la Casa Real de las Dos Sicilias y sus distinciones inherentes.

Para el infante Carlos el matrimonio entre iguales consistía en uno de los pilares básicos de su propia reivindicación dinástica, ya que mientras las sucesiones en su rama familiar cumplían con el requisito (su padre Alfonso contrajo matrimonio con una princesa de Parma y el mismo con una princesa de Orleans), la rama familiar de los duques de Castro había incurrido en matrimonios morganáticos teniendo que recurrir a reactivaciones para restaurar sus derechos dinásticos: Raniero de Borbón Dos Sicilias contrajo matrimonio en 1923 con una condesa por lo que su padre, el conde de Caserta, además de autorizar el enlace tuvo que reconocer a su nuera, desde su condición de Jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias, como alteza real y por lo tanto de igual rango que la de su hijo a fin de considerarse dinasta el matrimonio. Asimismo, el sucesor del propio Raniero, su hijo Fernando, se casó en 1949 con una aristócrata teniendo nuevamente que reconocer el Jefe de la Casa Real, en este caso el duque de Calabria Fernando Pío, a la mujer de su sobrino de igual de rango concediéndole el título de alteza real en 1956.

A tal extremo llevó el infante Carlos su negativa al noviazgo de su hijo Pedro con Sofía que llegó a apercibir a su único vástago varón con desheredarlo. La amenaza no obstante cayó en saco roto, ya que poco importaban por aquel entonces a la joven pareja la desautorización paterna y las intrigas dinásticas; Pedro y Sofía resolvieron que ninguna ley podría impedir su relación y se entregaron al amor. En 1992, un año después de comenzar el noviazgo, Sofía dio a luz a un pequeño varón al que pusieron por nombre Jaime. La joven pareja con su retoño y el consentimiento de la princesa Alicia se retiraron a vivir a la finca "La Toledana". La relación extramatrimonial continuó durante 9 largos años sin contar con la aprobación del padre del novio. Durante este periodo Sofía continuó siendo rechazada por el abuelo de su hijo y tuvo que encajar dolorosos desplantes, destacando las obligadas ausencias de Sofía alegando motivos de protocolo al lado del padre de su hijo  durante las dos celebraciones nupciales que se celebraron en la explanada norte de "La Toledana", y que tuvieron como protagonistas a las dos hijas mayores del infante Carlos.

El 15 de julio de 1994 S.A.R. doña Cristina, primogénita del infante Carlos, se desposaba religiosamente con don Pedro López-Quesada, mientras que S.A.R. doña María Paloma contrajo canónico matrimonio el 13 de julio de 1996 con el archiduque don Simeón de Habsburgo-Lorena. Éste segundo enlace tiene relevancia para los monárquicos consecuentes ya que la infanta doña María Paloma es el único miembro real de su generación que no ha contraído matrimonio desigual conforme a la normativa dinástica española.

Los consecutivos desplantes recibidos por parte del infante Carlos terminó provocándole un importante sentimiento de culpa cuyo pecado de origen era el haber sido madre soltera, estigma social que con el tiempo aprendió a redimir a base de ejercicios espirituales. Finalmente y ante la sólida relación sentimental de la pareja, la piadosa búsqueda de redención a través de la religión seguida por parte de Sofía y en pro de la felicidad de su nieto Jaime, Carlos se reconcilió con los novios y dio su consentimiento para que la joven pareja contrajera matrimonio [Pedro de Borbón Dos Sicilias y Sofía Landaluce. Fotografía publicada en la página web de "el Crespo, expertos en la caza de la perdiz roja", https://www.elcrespo.es/]. La boda se celebró el 30 de marzo de 2001 en la capilla del Real Club Puerta de Hierro de Madrid y supuso la reconciliación de Carlos con su heredero y su nuera. Como se daba la circunstancia de que a fecha del enlace Pedro todavía ocupada el segundo lugar en la línea de sucesión respecto al trono navarro y el venidero día de su designación como titular depositario del reino todavía no se había producido, al casarse cristianamente con la madre de su hijo y a efectos de la sucesión de los derechos navarros el matrimonio supuso también la legitimación de la filiación del pequeño Jaime, que actuó en la ceremonia como paje de sus padres y leyendo un trozo del Evangelio durante la misa. Firmaron como testigos por parte del novio el príncipe heredero de España don Felipe de Borbón, el padre del novio, las 4 hermanas del novio, su cuñado don Pedro López Quesada y el archiduque Simeón de Austria.

S.M. doña Alicia celebró con ilusión el matrimonio de su nieto. Viuda desde 1964, ha vivido desde 1975 y casi de manera permanente en la finca familiar de "la Toledana" hasta el año 2008. Ese año y pese a contar con 90 años tuvo ocasión de montear por última vez cazando su última pieza (un rebeco). Desafortunadamente al poco tiempo Alicia tuvo una recaída en su salud y tuvo que ser trasladada contra su voluntad pero en aras de su bienestar a su primitivo piso en la calle Hermanos Pinzón de Madrid por orden de sus hijos, quienes preocupados por las recaídas de su anciana madre prefieren alejarla del relativo aislamiento de "La Toledana" y acercarla a la capital para facilitarle un cómodo acceso a los servicios sanitarios y poder supervisar sin necesidad de grandes desplazamientos que doña Alicia se encuentre constante y debidamente atendida en su domicilio, donde recibe periódicamente visitas de sus hijas y familiares.

  La reina Alicia de Borbón Parma junto a su nieto el infante Pedro y su bisnieto Jaime tras una cacería durante unas vacaciones estivales

La reina Alicia junto a su nieto el infante Pedro y su bisnieto Jaime durante unas vacaciones estivales.

Paralelamente el 1 de septiembre de 2009 y tras sufrir durante los últimos cuatro años de una precaria salud moría la confidente y última hermana viva de S.M. doña Alicia. La infanta de Navarra y princesa de Parma doña María Cristina de Borbón Parma [María Cristina de Borbón Parma (1925-†2009) princesa de Parma e infanta de Navarra. Maria Kristina Borboi-Parmakoa (1925-†2009) Parmako printzesa eta Nafarroako infanta. Marie-Christine de Bourbon-Parme (1925-†2009), princesse de Parme et infante de Navarre. Maria Christina von Bourbon-Parma (1925-†2009), prinzessin von Bourbon-Parma und infanten von Navarra.], conocida dentro de la familia como la "tía Putz", falleció en Viena a la edad de 84 años. Era la última de los ocho hijos de S.M. don Elías de Borbón Parma y el último miembro de la familia Borbón Parma que residía en tierras austriacas. Tras ser incinerada las cenizas de la tía Putz fueron depositadas en la capilla real “Prinz-Bourbon-Parma-Gruftkapelle” de los dominios de Glashütte junto al de sus hermanos Carlos (†1912), Francisco (†1939), y SS.MM. don Roberto II (†1974) y doña María II (†1994). Su patrimonio, estimado en cerca de 4,5 millones de euros, fue heredado principalmente por sus sobrinos y sobrinos nietos. Así, el único nieto varón de S.M. doña Alicia, el infante varón primogénito de Navarra y duque de Noto don Pedro de Borbón Dos Sicilias, destinó durante los años 2014 y 2015 gran parte de la herencia recibida por su tía abuela en la construcción en España de su nuevo hogar familiar en la calle Extremadura de la capital ciudadrealeña.

Desde 2007 otra serie de preocupantes noticias venían apesadumbrando a la familia, ya que al príncipe Carlos, hijo heredero de Alicia, se le detectó una incipiente pero grave enfermedad neuronal degenerativa. Posteriormente se sucedieron varios descalabros financieros en los negocios del príncipe Carlos (siendo el mas mediático el “affaire” de Viajes Marsans), agravados por la coyuntura de crisis económica iniciada en 2008 a los que lamentablemente se sumó el padecimiento de un ictus en 2012.

Los descendientes agnados de Alicia I, su recientemente fallecido hijo Carlos, su nieto Pedro, y su bisnieto Jaime, con el manto de la Orden Militar Constantiniana de San Jorge  

Esta delicada coyuntura puso en relieve la necesidad de aclarar la sucesión dinástica de la familia en relación a las pretensiones sobre el Reino de las Dos Sicilias, y a tal fin Carlos iba cediendo progresivamente sus cargos y representatividad nobiliaria en favor de su único hijo varón y por lo tanto heredero Pedro, duque de Noto e infante primogénito de Navarra. El seis de mayo de 2013 y con el fin de establecer hasta en dos generaciones la sucesión de sus discutidos derechos duosicilianos y reconocer como dinasta el matrimonio de su primogénito Pedro, Carlos establece por decreto la creación del título de nuevo cuño "duque de Capua" y se lo concede unilateralmente a su nieto mayor Jaime, hijo primogénito del duque de Noto y su mujer Sofía Landaluce.

Imagen con las tres generaciones de descendientes agnados de Alicia I; su nieto Pedro a la izquierda, su recientemente fallecido hijo Carlos en el centro y su bisnieto Jaime a la derecha, todos con el manto de la Orden Militar Constantiniana de San Jorge.

El nuevo título de "duque de Capua" otorgado por Carlos es una variación del ya existente "príncipe de Capua" que fue utilizado por un integrante de la Casa Real de las Dos Sicilias por última vez en 1862. La concesión a su nieto del nuevo título irritó por enésima vez a los duques de Castro, la enfrentada rama franco-napolitana de las Dos Sicilias quienes no reconocen las prerrogativas del príncipe Carlos para otorgar títulos patrimoniales de la Casa Real de las Dos Sicilias. La rama franco-napolitana, que se encuentra bajo la jefatura del también llamado Carlos de Borbón Dos Sicilias, duque de Castro, tampoco se encuentra exenta de problemas sucesorios ya que el duque de Castro no ha obtenido descendencia masculina en su feliz matrimonio con la romana Camilla Crociani, condición necesaria para la sucesión dinástica en la sálica Casa Real de las Dos Sicilias salvo completa y total extinción de las ramas masculinas, definida en síntesis en la pragmática de 1759, la ley fundamental de 1816 y la Constitución de 1848.

El nieto de Alicia, Pedro, ante la cada vez mas precaria salud de su padre el príncipe Carlos entendió que la problemática sucesión del pretendiente homónimo Carlos, duque de Castro, a la Jefatura de la Casa Real de las Dos Sicilias podría facilitar un Entente familiar consensuado, y tanteó un acercamiento entre las ramas hispano-napolitana y franco-napolitana. El acercamiento da resultado y el 25 de enero de 2014 tiene lugar en Nápoles un primer acto de conciliación dinástica entre las dos ramas de los Borbón Dos Sicilias. Inicia el acto como descendiente de Raniero y representante de la jefatura de la rama franco-napolitana su nieto y sucesor Carlos, bajo el discutido título de duque de Catro, y en representación de su consorte e hijas. Como descendiente y sucesor del infante Alfonso, marido de Alicia, y jefe de la rama hispano-napolitana se menciona a Carlos, en representación de su consorte y sucesores y como pretendiente al discutido título de Duque de Calabria, que afectado por su enfermedad no puede acudir al acto delegando su representación en su hijo Pedro, nieto de Alicia, que actúa bajo el pretendido título de Duque de Noto. Para bien de las dos familias se llega finalmente a un primer acuerdo tras 54 nocivos años de cisma  interno, por el que ambas partes se reconocen mutuamente como una única familia sin llegar a posicionarse sobre las preferencias para la jefatura de la Casa Real y se comprometen a respetar los títulos que se encuentren en uso por los integrantes de ambas partes [Acta de conciliación de la familia Borbón de las Dos Sicilias. Nápoles, 25 de octubre de 2014]. Negligentemente, en este primer acuerdo no hubo ninguna mención o referencia para la consorte del difunto infante Alfonso, por lo que por el momento y a la espera de nuevas noticias los siguientes tres títulos de S.M. doña Alicia de Borbón Parma siguen sin ser reconocidos por la rama franco-napolitana; Duquesa viuda de Calabria, Condesa viuda de Caserta, y Dama Gran Cruz de Justicia de la Sagrada Orden Militar Constantiniana.

Fallecimiento del hijo varón y su legado dinástico

Ausente por motivos de salud en el acto de conciliación dinástica, la vitalidad del príncipe Carlos empeora por momentos. Su última aparición pública del príncipe Carlos tiene lugar en el "Salón de Columnas" del Palacio Real de Madrid, acto al que también acudió su madre la reina Alicia en condición de infanta de España, durante la sanción y promulgación de la ley que reguló la abdicación del rey de España Juan Carlos I el 18 de junio de 2014. Durante el acto ya eran patentes las secuelas y el deterioro de Carlos provocados por su enfermedad degenerativa. Durante el verano de 2015 y con ocasión de las bodas de oro de los príncipes Carlos y Ana que se celebró en la intimidad familiar en "La Toledana", Carlos se vio arropado por el cariño de los suyos por última vez ya que al poco tiempo se precipitan los acontecimientos y cumpliéndose con los peores augurios el príncipe fallece a causa del alzheimer que padece el 5 de octubre de 2015 en la finca familiar []. Murió con el consuelo de haber sido antes restituido y reconocido por la totalidad de la familia de los Borbón Dos Sicilias como XXV duque de Calabria, según la cronología unificada de la dinastía.

Sucedió al príncipe Carlos en todas sus cualidades, títulos de señalamiento y "pro memoria", oficios y derechos sobre Navarra [Campo del escudo heráldico de Don Pedro de Borbón Dos Sicilias, duque de Calabria, en su condición de príncipe de Navarra / Lo scudo di Pietro di Borbone-Due Sicilie, duca di Calabria, in qualità di principe di Navarra.] su único hijo varón S.A.R. el príncipe Pedro de Borbón Dos Sicilias [Campo del escudo heráldico de Don Pedro de Borbón Dos Sicilias, duque de Calabria, en su condición de príncipe de Navarra / Lo scudo di Pietro di Borbone-Due Sicilie, duca di Calabria, in qualità di principe di Navarra.]. Conviene reseñar que tanto la titular del reino como su sucesor no tienen o tendrían que ostentar los señoríos, posesiones y dominios personales o feudatarios de sus antepasados ubicados dentro del Reino de Francia que fueron centralizados administrativamente y unidos a la Corona de Francia por Sus Majestades don Enrique "el Bearnés" y su legítimo sucesor de acuerdo a la normativa Foral don Luís "el Justo" [] en los edictos de julio de 1607 (unión de los ducados de Albret y Beaumont, condados de Foix, Bigorra, Armañac, y Rodez, vizcondados de Marsan, Tursan, Gabardan, Nebouzan y Fesensaguet, baronías de Barbazan, Asparroz, Aspet, Barthe, Barous, Aure, Neste, Magnoac, Captieux, Château-Gontier y La Flèche, castellanías de Ham, La Fère y Marie) y de octubre de 1620 (unión del vizcondado del Bearne y las alodiales de Andorra, Donezan y sus tierras dependientes).

En el edicto de 1620 Luís "el Justo" también solicitaba la perpetua e irrevocable unión e incorporación de la propia Corona y país de Navarra a la Corona de Francia, pero a pesar de que el soberano obtuvo el reconocimiento de los bajonavarros desde el inicio de su reinado, a efectos del Derecho Foral el rey no podía disponer unilateralmente del reino [] y la petición de unión a la Corona de Francia requería previamente de la participación de los actores consultivos del reino. Aunque los términos de unión del Estado Navarro con la Corona Francesa propuesta por Luís "el Justo" en el edicto de 1620 persevera en la permanencia de los Fueros tras la pretendida unión y no contempla en ningún caso la abolición del reino y sí el respeto a las libertades, privilegios y derechos de los navarros, el contenido del mencionado edicto contraviene los textos del Fuero el cual no puede ser modificado unilateralmente por el monarca, al ser el Fuero la normativa suprema del reino y por lo tanto de mayor rango que el unilateral edicto de unión promulgado por el rey en 1620. Este edicto pretendiendo la unión con la Corona Francesa suscitó diversas protestas y remonstrances, causando la oposición del síndico general del Reino y de los Estados Generales del Reino de Navarra [] que reunidos en noviembre de 1620 en la iglesia de Saint-Paul de Donapaleu deliberaron incompatible el edicto del rey con la legalidad navarra declarando nula de efecto y de valor la unión del país de Navarra a la Corona de Francia []. Si bien el edicto promulgado por Luís "el Justo" contravino la normativa Foral, su proclama no estaba tipificada en la legislación propia del reino como motivo de exclusión por lo que contrariamente a lo difundido por algún autor navarro a finales del siglo XX, el edicto de 1620 no fue motivo de defección en los derechos del monarca ni lo es en la de sus sucesores. Pese al edicto de 1620 Navarra conservó su soberanía y estatus de reino independiente y los Estados Generales de Navarra continuaron reuniéndose regularmente con independencia respecto a los convocados en Francia.

Tras la Revolución Francesa y posterior fallecimiento en el exilio y sin descendencia del titular de la Corona de Navarra don Enrique "de Chambord" [] en 1883, algunos monárquicos franceses volvieron a invocar el ilegal edicto de unión de 1620 en perjuicio del sobrino y legítimo sucesor del finado de acuerdo a Fuero S.M. don Roberto de Borbón Parma [] con objeto de requerir los derechos del reino navarro en favor de los dos candidatos enfrentados por aquel entonces por el vacante trono de Francia, ya fueran del bando con principios ideológicos liberales llamados "Orleanistas" como del bando inclinado por la tradición de la monarquía cristiana francesa de los parientes Borbón llamados "Legitimistas". Ambos bandos monárquicos franceses interpretaron interesada y erróneamente que el nulo edicto de unión de 1620 estableció la Ley Sálica en el Reino de Navarra, sin querer comprender que el reino navarro no se rige por los preceptos de la Ley Sálica, la cual ni si quiera era mencionada en el edicto de 1620, ya que al menos desde el siglo XIII el Fuero General [] reconoce a toda hija del rey habida de legal matrimonio como dinasta y hábil para transmitir y heredar los derechos del reino de Navarra [].

Residualmente algunos "legitimistas" y "orleanistas" (estos últimos en menor medida) continúan sin reconocer el Derecho Foral ni las particulares normas sucesorias de Navarra, ni la plausible "rescisión contractual" del unilateral edicto de 1620 por causas sobrevenidas o como consecuencia de la abolición en Francia del "Antiguo régimen" (05/08/1789), de la abolición de la "monarquía francesa" (21/09/1792), o de la constitución legal de los cinco regimenes republicanos franceses, y reclaman de manera inerte (y errónea desde el punto de vista del legitimismo navarro) el legado del Reino de Navarra a favor de sus pretendientes al trono de Francia.

Paralelamente y en cuanto a la familia de los Borbón Dos Sicilias, desde el fallecimiento del príncipe Carlos de Borbón Dos Sicilias (05/10/2015), su hijo y sucesor el príncipe Pedro también ostentará la jefatura de la familia por su innegable condición de varón agnado tras ser aceptado como miembro de esa familia en el acto de conciliación dinástica del año 2014 por los duques de Castro. No obstante y tras guardar el protocolario mes de luto desde el fallecimiento de su padre, el príncipe Pedro unilateralmente refrendó e hizo suyas las discutidas pretensiones perseguidas por su padre y abuelo sobre el gran maestrazgo de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge, y también sobre la Jefatura de la "Casa Real" de las Dos Sicilias y el maestrazgo de sus órdenes inherentes [] contrariando nuevamente a su "primo" el duque de Castro.

Sin embargo y en cuanto a lo relativo al Reino de España, el príncipe Pedro no pudo heredar por parte del finado ni la dignidad de "infante de gracia de España" ni la condecoración del "Toisón de Oro" que también ostentaron simultáneamente su abuelo paterno (Alfonso de Borbón) y bisabuelos paternos (Carlos Tancredo de Borbón y Elías I de Borbón Parma [Uno de los corrillos a la salida de la iglesia católica de la orden de los menores de Viena tras la ceremonia nupcial entre doña Alicia de Borbón Parma y don Alfonso de Borbón y Borbón el 16 de abril de 1936. Tanto don Elías como don Carlos pertenecían a la orden de caballería del Toisón de Oro motivo por el cual los dos lucieron la insignia de solapa de la orden en el ojal de sus trajes.]), ya que las mismas no son propias ni del ámbito de las Dos Sicilias ni de la Casa Real Navarra, sino del Reino de España. Por tradición y por su condición de agnado de la familia de los Borbón Dos Sicilias el príncipe Pedro es un candidato óptimo para recibir ambas distinciones españolas. Así, el título de "infante de gracia" se lo tendría que conceder personalmente el actual rey de España don Felipe VI, con quien el príncipe navarro mantiene una estrecha relación personal, mientras que la insignia de la Orden estatal del "Toisón de Oro" le debiera ser concedida por el mismo monarca en capacidad de Jefe del Estado español pero con el conocimiento previo del Consejo de Ministros. Es posible que estas concesiones estén estrechamente condicionadas con la intensidad con la que el príncipe [Corona de Pedro de Borbón Dos Sicilias, duque de Calabria, en su calidad de príncipe de Navarra] Pedro reclame el legado del reino navarro, integrador y alejado de planteamientos unilaterales de reivindicación a la Corona de sus antepasados consciente de la diferente realidad política que hoy representa Navarra al norte y sur de los Pirinéos, pero sí como depositario de una tradición que deberá conservar con decoro para transmitirla a sus sucesores, resguardando así su continuidad histórica.

Exequias de la reina y advenimiento del sucesor

S.M. doña Alicia de Borbón Parma en 2013Mientras tanto y ajena a los intríngulis dinásticos su abuela la reina Alicia, a sus noventa y nueve años, continuaba siendo la única mujer en tener todos los trofeos de la fauna cinegética ibérica (incluidos el oso y el lince, hoy prohibidos), llegando a ser decana de la realeza europea e integrante más longeva de la Casa de Borbón desde el 7 de junio del 2016. Tanta era su vitalidad que pese a verse obligada a utilizar casi permanentemente una silla de ruedas debido al agotamiento de las extremidades inferiores, la reina Alicia mantenía intacta la ilusión por poder hacer alguna escapada rural al campo [S.M. Dña. Alicia disfrutando de la compañía de una perra parturienta y su camada. Foto de don Manuel de Morales y de Borbón-Dos Sicilias distribuida en Facebook por "El Coto de Caza" el 14 de noviembre de 2016.]. No obstante, la limitada movilidad de Su Majestad no era óbice para seguir recibiendo diferentes muestras de cariño en su domicilio. El 21 de noviembre el Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid invistió como Caballero y Dama Protectores del mismo a los príncipes de Navarra y duques de Calabria, y acto seguido, S.M. doña Alicia recibió en su domicilio a una representación de esa Junta para a su vez recibir de manos de su nieto y heredero el príncipe Pedro el lazo de Dama y diploma que la designaba como Protectora de la misma [Visita al domicilio de S.M. la reina dña. Alicia por parte de SS.AA.RR. los príncipes de Navarra, S.A.R. el infante varón heredero, familiares y miembros de la Juanta del Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid]. Simultáneamente, en los últimos tiempos la salud de la reina Alicia se iba apagando irremediablemente aunque conservara la lucidez y el buen ánimo, hasta que declinó súbitamente a la llegada de la primavera de 2017. La reina Alicia falleció acompañada de sus seres queridos a las 13.30 horas del 28 de marzo en su domicilio de Madrid, apenas unos meses antes de alcanzar los 100 años de edad. Sus restos mortales fueron trasladados al Tanatorio de la Paz, en Tres Cantos, donde esa misma tarde se celebró por su eterno descanso una misa funeral oficiada por monseñor Serafín Sedano []. Por expresa voluntad de la finada sus cenizas reposan desde el 25 de junio de 2017 junto a las de sus hermanos y hermanas en la capilla Real de Glashütte [momento de la ceremonia religiosa y posterior depósito de las cenizas de S.M. doña Alicia de Borbón Parma en la "Capilla Real de Glasshütte", en Austria, el 25 de junio de 2017.]. Le sucede en la titularidad del milenario Reino de Navarra su nieto don Pedro de Borbón Dos Sicilias, adoptando como protocolario tratamiento, nominación y numeración ordinal la de "S.M. don Pedro II" [Aclamación de S.A.R. don Pedro de Borbón Dos Sicilias como rey titular de Navarra, S.M. don Pedro II.].


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JETON - CONMEMORACIÓN 97º CUMPLEAÑOS - 13/11/2014


Jetón o medalla emitida el 13/11/2014 con motivo del día del nonagésimo séptimo cumpleañ
os de S.M. doña Alicia, durante su vigésimo año de proclamación como reina titular de Navarra.

 

Anverso:

Leyenda: ALICIA DEI GRATIA REGINA NAVARRAE


Traducción: Alicia, por la Gracia de Dios reina de Navarra

Descripción: Escudo ovalado y timbrado por corona real cerrada navarra, con las armas heráldicas de S.M. dña. Alicia I en su condición de reina titular de Navarra; cortado con las armas matrimoniales reducidas de Borbón Dos Sicilias, las simplificadas de Parma y un cuartelado de Castilla y León, todo con escusón cuartelado dinástico de Navarra-Borbón Parma, y rodeando el conjunto un collar de cordel que recuerda su condición de reina viuda. En la orla la leyenda está separada por el hierro de la yeguada familiar "Flor de Lis".

  Reverso:

Leyenda: XIII.NOVEMBRIS.MCMXVII XIII.NOVEMBRIS. MMXIV

Traducción: 13 de noviembre de 1917, 13 de noviembre de 2014.

Descripción: Busto de frente pamelado de S.M. dña. Alicia I.

Predecesora

 Reyes de Navarra

Sucesor

MARÍA II
51º Reina Titular de Navarra 1983-1994

  

PEDRO II
53º Rey titular de Navarra 2017-actualidad

ALICIA I
52º Reina Titular de Navarra

1994-2017

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LÍNEA DE SUCESIÓN A LA CORONA:

El orden de sucesión a la titularidad del Reino de Navarra por parte de la descendencia legítima de S.M. doña Alicia de Borbón Parma (q.e.p.d.) a fecha de su fallecimiento el 28 de marzo de 2017 [] era la siguiente:

0. S.A.R. don Carlos de Borbón Dos Sicilias (), príncipe de Navarra, infante de España y duque de Calabria. Nació en Lausana (Confederación Suiza) el 16 de enero de 1938 y falleció en Retuerta del Bullaque (provincia de Ciudad Real) el 5 de octubre de 2015[]. Contrajo matrimonio canónico el 12 de mayo de 1965 en la capilla real de san Luis de Dreux con la princesa doña Ana de Orleans. En aplicación del principio de representación le suceden sus descendientes legítimos, 1 varón y 4 féminas:

1. S.A.R. don Pedro de Borbón Dos Sicilias, príncipe de Navarra y duque de Calabria. Nació en Madrid el 16 de octubre de 1968. Contrajo canónico matrimonio el 30 de marzo de 2001 en la capilla del Real Club Puerta de Hierro de Madrid con doña Sofía Landaluce y Melgarejo. Son sus herederos en aplicación del principio de representación su descendiente primogénito legitimado (1 varón) y el resto de descendencia legítima (3 varones y 3 féminas):

2. S.A.R. don Jaime de Borbón Dos Sicilias, infante varón primogénito de Navarra y duque de Noto. Nació en Madrid el 26 de junio de 1993.
3. S.A.R. don Juan de Borbón Dos Sicilias, infante de Navarra. Nació en Madrid el 18 de abril de 2003.
4. S.A.R. don Pablo de Borbón Dos Sicilias, infante de Navarra. Nació en Madrid el 26 de junio de 2004.
5. S.A.R. don Pedro de Borbón Dos Sicilias, infante de Navarra. Nació en Ciudad Real el 3 de enero de 2007.
6. S.A.R. doña Sofía de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra. Nació en Ciudad Real el 12 de noviembre de 2008.
7. S.A.R. doña Blanca de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra. Nació en Ciudad Real el 7 de abril de 2011.
8. S.A.R. doña María de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra. Nació en Ciudad Real el 21  de abril de 2015.

9. S.A.R. doña Cristina de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra. Nació en Madrid el 15 de marzo de 1966. Contrajo canónico matrimonio el 15 de julio de 1994 en la finca "la Toledana" de Retuerta del Bullaque con don Pedro López-Quesada y Fernandez-Urrutia. Sus descendientes legítimos son 1 varón y 1 fémina:

10. S.E. don Pedro Lopez-Quesada y de Bórbon-Dos Sicilias. Nació en Madrid el 1 de diciembre de 2003.
11.
S.E. doña Victoria Lopez-Quesada y de Borbón-Dos Sicilias. Nació en Madrid el 17 de enero de 1997.

12. S.A.I y R. la archiduquesa doña María Paloma de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra. Nació en Madrid el 5 de abril de 1967. Contrajo canónico matrimonio el 13 de julio de 1996 en la finca "la Toledana" de Retuerta del Bullaque con S.A.I y R. el archiduque don Simeón de Habsburgo-Lorena. Sus descendientes legítimos son 3 varones y 2 féminas:

13. S.A.I y R. el archiduque don Juan Rodolfo Antonio María de Habsburgo-Lorena y de Borbón-Dos Sicilias. Nació en Hohenems el 29 de octubre de 1997.
14. S.A.I y R. el archiduque don Luís Cristián Francisco María de Habsburgo-Lorena y de Borbón-Dos Sicilias. Nació en Grabs el 16 de noviembre de 1998.
15. S.A.I y R. el archiduque don Felipe José Cristián María de Habsburgo-Lorena y de Borbón-Dos Sicilias. Nació en Grabs el 15 de enero de 2007.
16. S.A.I y R. la archiduquesa doña Isabel Rocío Maravillas Lourdes de Habsburgo-Lorena y de Borbón-Dos Sicilias. Nació en Grabs el 14 de noviembre de 2000.
17. S.A.I y R. la archiduquesa doña Carlota Adelaida Teresa María de Habsburgo-Lorena y de Borbón-Dos Sicilias. Nació en Grabs el 16 de enero de 2003.

18. S.A.R. doña Inés de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra. Nació en Madrid el 20 de abril de 1971. Contrajo canónico matrimonio el 13 de octubre de 2001 en la parroquia de Santa Leocadia de Toledo con don Michele Carrelli Palombi dei Marchesi di Raiano. Sus descendientes legítimas son 2 féminas:

19. S.E. doña Teresa Carrelli Palombi dei Marchesi di Raiano. Nació en Roma el 6 de diciembre de 2003.
20. S.E. doña Blanca Carrelli Palombi dei Marchesi di Raiano. Nació en Roma el 11 de diciembre de 2005.

21. S.A.R. doña Victoria de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra. Nació en Madrid el 24 de mayo de 1976. Contrajo canónico matrimonio el 27 de septiembre de 2003 en el convento de la Asunción de Calatrava con don Markos Nomikos. Sus descendientes legítimos son 3 varones y 1 fémina:

22. S.E. don Anastasios Nomikos. Nació en Atenas el 27 de mayo de 2005.
23. S.E. don Carlos Nomikos. Nació en Atenas el 22 de septiembre de 2008.
24. S.E. don Simeón Nomikos. Nació en Atenas el 20 de diciembre de 2012.
25. S.E. doña Ana Nomikos. Nació en Roma el 11 de agosto de 2006.

26. S.A.R. doña Teresa de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra y duquesa de Salerno. Nació en Lausana (Confederación Suiza) el 16 de febrero de 1937. Contrajo canónico matrimonio el 16 de abril de 1961 en la basílica de Nuestra Señora de Atocha de Madrid con don Íñigo Moreno y de Arteaga. Sus descendientes legítimos son 3 varones y 4 féminas:

27. S.E. don Rodrigo Moreno y de Borbón. Nació en Madrid el 1 de febrero de 1962. Sin descendencia.
28. S.E. don Alfonso Moreno y de Borbón. Nació en Madrid el 19 de octubre de 1965. Contrajo canónico matrimonio el 18 de diciembre de 2000 en la iglesia arzobispal castrense de Madrid con Marta Calvo y Molezún. Sus descendientes legítimos son 1 varón y 1 fémina:

29. Don Iñigo Moreno y Calvo. Nació el 13 de junio de 2001.
30. Doña Lucía Moreno y Calvo. Nació en  enero de 2003.

31. S.E. doña Alicia Moreno y de Borbón. Nació en Madrid el 6 de junio de 1964. Contrajo canónico matrimonio el 30 de junio de 1994 en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios de Colmenar Viejo con don José Hernández Eraso. Sus descendientes legítimos son 1 varón y 1 fémina:

32. Don Iñigo Hernández y Moreno. Nació en noviembre de 2000.
33. Doña Alejandra Hernández y Moreno. Nació en noviembre de 2000.

34. S.E. doña Beatriz Moreno y de Borbón. Nació en Madrid el 10 de mayo de 1967. Contrajo canónico matrimonio el 16 de junio de 1995 en la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora de Colmenar Viejo con don Lucas de Urquijo Fernández-Araoz. Sus descendientes legítimos son 1 varón y 1 fémina:

35. Don Juan Urquijo y Moreno. Nació en enero de 1999.
36. Doña Teresa Urquijo y Moreno. Nació en Madrid el 10 de octubre de 1996.

37. S.E. doña Clara Moreno y de Borbón. Nació en Madrid el 14 de junio de 1971.
38. S.E. doña Delia Moreno y de Borbón. Nació en Madrid el 30 de agosto de 1972. Contrajo canónico matrimonio en la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora de Colmenar Viejo en junio de 2005 con don Álvaro de Ledesma y Sanchiz. Sus descendientes legítimos son 1 varón y 1 fémina:

39. Don Enrique de Ledesma Moreno. Nació en 2010.
40. Señora Ledesma Moreno. Nació el 5 de enero de 2009.

0. S.E. don Fernando Moreno y de Borbón (†). Nació en Madrid el 8 de julio de 1969. Falleció en 2011 [] sin descendencia.

41. S.A.R. doña Inés María de Borbón Dos Sicilias, infanta de Navarra y duquesa de Siracusa. Nació en Ouchy (Confederación Suiza) el 18 de febrero de 1940. Contrajo canónico matrimonio el 21 de enero de 1965 en la iglesia de los Jerónimos de Madrid con don Luís Morales y Aguado. Sus descendientes legítimos son 1 varón y 4 féminas:

42. S.E. don Manuel Morales y de Borbón. Nació en Madrid el 16 de diciembre de 1971.Contrajo canónico matrimonio el 18 de marzo de 2006 en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid con doña Emma Ruiz de Acárate y García de Lomas. Su descendientes legítimos son 2 varones:

43. Don Luís de Morales y Ruiz de Azcárate. Nació en Madrid en febrero de 2009.
44. Don Juan de Morales y Ruiz de Azcárate. Nació en 2012.

45. S.E. doña Isabel Morales y de Borbón. Nació en Madrid el 10 de abril de 1966. Contrajo canónico matrimonio el 23 de septiembre de 1995 en la capilla del cigarral del Santo Ángel Custodio de Toledo con don Joaquín Galán y Otamendi. Sus descendientes legítimas son 2 féminas:

46. Doña Carlota Galán y de Morales. Nació en marzo de 1998.
47. Doña Inés Galán y de Morales. Nació el 2 de enero de 2000.

48. S.E. doña Eugenia Morales y de Borbón. Nació el 14 de diciembre de 1967. Si efectivamente contrajo matrimonio canónico en 2005 con don Iñigo María Valdenebro y García de Polavieja sus descendientes legitimados (un varón y una fémina) y legítimos (1 varón) son:

49. Don Gonzalo Valdenebro y de Morales. Nació en Madrid el 23 de noviembre de 1998.
50. Don Claudio Valdenebro y de Morales. Nació en 2011.
51. Doña Jimena Valdenebro y de Morales. Nació en 2002.

52. S.E. doña Sonia Morales y de Borbón. Nació en Madrid el 9 de diciembre de 1969. Contrajo canónico matrimonio el 29 de abril de 2000 en la iglesia de San Vicente Mártir de Sigüenza con don Alejandro García-Atance y Leurquín. Los legítimos descendientes concebidos por los cónyuges son 1 varón y 1 fémina:

53. Don Iñigo García-Atance y de Morales. Nació en Madrid el 12 de agosto de 2000.
54. Doña Sofía García-Atance y de Morales. Nació en Madrid el 24 de diciembre de 2001.

55. S.E. doña Mencía Morales y de Borbón. Nació en Madrid el 25 de noviembre de 1976. Sin descendencia.

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HERÁLDICA:

Su Majestad doña Alicia de Borbón Parma en su condición de reina titular de Navarra tuvo el escudo de armas cuyas características se detallan a continuación:

  Blasón:

Escudo oval partido de dos trazos y cortado de uno. Primero cuartelado en aspa: en el 1º y 2º en campo de oro, cuatro palos de gules iguales entre sí a los espacios del campo; en el 3º y 4º en campo de plata, un águila de sable de alas extendidas y caídas, coronada de oro, picada, linguada y membrada de gules. Segundo cuartel en campo de azur, tres flores de lis de oro puestas dos y una, y bordura de gules con tres pendientes rectangulares en jefe. Tercer cuartel en campo de plata, una cruz potenzada de oro cantonada de cuatro cruces latinas del mismo metal. Cuarto cuartel en campo de oro, seis flores de lis de azur bien dispuestas. Quinto cuartel en campo de plata, una cruz patada plena de gules cantonada de cuatro águilas alzadas de sable. Sexto cuartelado en cruz: en el 1º y 4º en campo de gules, un castillo donjonado de oro aclarado de azur; en el 2º y 3º en campo de plata, un león rampante de púrpura, linguado y armado de oro. Sobre el todo escusón oval aumentada en tres medios su proporción heráldica con cuartelado en cruz: en el 1º y 4º en campo de gules carbunclo cerrado pomelado de oro encendido de sinople; en el 2º y 3º en campo de azur, tres flores de lis de oro puestas dos y una, y bordura cosida de gules cargada de ocho veneras de plata.
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scudo rodeado de una banda de azur cargada a siniestra de una columna de plata,  con base y capitel de oro, sumada de un halo elíptico de plata, rodeada la columna de una cinta de plata cargada con la frase A TI ME ARRIMO en letras góticas de oro, y un collar de cordel de plata entrelazado con nueve nudos, visibles seis, terminado en borlas.
El todo cubierto de un manto de terciopelo carmesí con flecos de oro, forrado de armiños, recogido en ambos lados en un bullón por un lazo con cordón de oro terminado en borlas, rematado al timbre con corona real cerrada navarra que es un cerco de oro engastado alternativamente y desde el centro por cuatro rubís y cuatro zafiros intercalados por dos perlas puestas en palo, cubierto con bonete de gules, realzado alternativamente y desde el centro por cuatro flores de lis, ocho puntas terminadas en perla, y cuatro flores de hojas de acanto de oro cada cual con una perla engastada, visibles tres, cuatro y dos respectivamente, sosteniendo las ocho flores de lis y hojas de acanto ocho diademas de oro, cada una cargada de tres volutas puestas en palo, que convergen en una flor de lis.

Contorno exterior del escudo de armas:

Forma oval en proporción equivalente de cinco es a seis, semejantes a los utilizados por sus predecesores su abuelo el rey Roberto I y su padre el rey Elías I.

Campo del escudo [Campo del escudo de armas de Alicia de Borbón-Parma / blason de Alice de Bourbon Parme / Borboi Parmako Aliziaren armarria / Stemma di Alice di Borbone-Parma / Coat of Arms of Alice of Bourbon Parma / Wappen Alice von Bourbon-Parma]:

Navarra Borbón Parma Sicilia
     
Borbón Anjou de Nápoles Jerusalén Farnesio
     
Guastalla Castilla León

Escudo dividido en seis cuartes obtenidos a raíz de partirlo verticalmente de dos líneas y cortado horizontalmente de una. Numerados de arriba abajo y desde la perspectiva del escudo de derecha a izquierda, los primeros tres cuarteles representan las armerías de alianza reducidas de los Borbón Dos Sicilias que corresponden a las del Reino de Sicilia, Borbón Anjou de Nápoles, y del Reino de Jerusalén. El cuarto y quinto cuarteles representan las simplificadas del ducado de Parma y se corresponden con las armas de familia de la Casa de Farnesio y a las de sucesión de Guastalla. El sexto cuartel está subdividido en cruz y representa las armas de dignidad alternadas de Castilla y de León. El centro de la composición está ocupado por un sobrescudo de forma oval dividido en cruz cuyo ancho es la mitad del ancho total del campo, que representa las armas dinásticas de los Borbón-Parma de Navarra y que se corresponden con las armerías de pretensión de Navarra y familiares de la Casa de Borbón Parma.

Ornamentos exteriores: Ocasionalmente el escudo aparece conjuntado con uno o varios adornos panaheráldicos como son las coronas, mantos, bandas o collares.

  • Corona real cerrada navarra [Corona Real del reino de Navarra], cuya composición alterna flores de lis y florones con forma de hojas de apio, cerrada por diademas guarnecidas por volutas y rematada por una flor de lis, que fue utilizada desde el reinado de Juana "de Albret" hasta el de Luís "el Bienamado", cubierta con la incorporación de un bonete de gules.

  • Banda azul de la Orden de Santa María del Pilar de la Reina Blanca de Navarra de la que Alicia I fue Soberana, cuya centenaria divisa contiene "un Pilar de oro esmaltado de blanco, en el qual Pilar al rededor havrà letras de oro, en que se diga «A ti me arrimo»".

  • Collar de cordel de plata rodeando el escudo, distintivo de viudez sobrellevada desde la perdida del cónyuge S.A.R. don Alfonso de Borbón y Borbón (*) en 1964.

  • Manto de terciopelo escarlata, forrada de armiños, con cordones y borlas de oro, a semejanza del utilizado por su padre S.M. don Elías I.

 

 

Fuentes y bibliografía

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Rodrigo Moreno (@romo_b2s) - “Glashütte” instagram.com - 25/06/2017

Franz Stern - “Jagdgut Glashütte” anblick.at - mayo 2017

Rafael Castellano, conde de Priego - “Cazadores españoles del siglo XX” - noviembre 2017

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(*) Fe de erratas:

En la actualización de la página del 13/11/2014 se indicaba por error que el infante don Alfonso de Borbón y Borbón “asumió (…) las armas heráldicas completas de las Dos Sicilias como pretendiente a soberano de aquel reino”. El dato, incorrecto, lo habíamos obtenido de una referencia incluida en una publicación ajena [] y aunque hemos intentando verificar la asunción por parte del infante Alfonso durante el periodo 1960-1964 de las armas heráldicas completas del Reino de las Dos Sicilias como armas personales, no hemos encontrado constancia documental que avale su utilización. Ante la falta de pruebas hemos decidido eliminar la comentada referencia. A falta de que se nos facilite documentación de contraste hemos llegado a las siguientes conclusiones: 

  • Desde su renuncia el infante Carlos Tancredo, padre de Alfonso, no utilizó las armas de las Dos Sicilias e hizo suyas las Armas de España, tanto en su versión dinástica[,,], simplificada[], o Grandes Armas[];
     

  • Que el infante Alfonso no utilizó las armas plenas de las Dos Sicilias y que la representación heráldica mas cercana al ámbito del pretendiente Alfonso (periodo 1960-1964) es la publicación del Marqués de Villareal de Álava - “La maison Royale des Deux Siciles, l’ordre Constantinien de Saint Georges et l’ordre de Saint Janvier”, publicada en 1964 para cuya portada se había diseñado un escudo para el pretendiente Alfonso inspirado en las armas del rey Carlos III a través de un cuartelado en las que []; En el 1 terciado con las armas de Sicilia, Nápoles y Jerusalén; en el 2 y 3 un cuartelado con la disposición utilizada por primera vez en 1869, es decir, Castilla, León, Aragón y Navarra; en el 4 las armas del 1 invertidas en orden; sobre el todo escusón Borbón-Anjou, al timbre corona cerrada española, y curiosamente ninguna condecoración o collar, ni tan siquiera de las órdenes de las que se auto proclamó Gran Maestre (Orden Constantiniana de San Jorge y Orden de San Jenaro). Ya en páginas interiores volverá a aparecer el escudo [], esta vez rodeado por los collares de la Orden del Toisón de Oro y el de la Orden Constantiniana de San Jorge. Así mismo, en su sepulcro de El Escorial [] y para toda la eternidad Alfonso está representado por las Grandes Armas de España (y no con las armas de las Dos Sicilias) únicamente con el collar del Toisón de Oro. Coetáneamente el resto de la familia de las Dos Sicilias, confrontada con las pretensiones de Alfonso, seguían identificándose con las armas completas de las Dos Sicilias [,].
     

  • Que el hijo de Alfonso, el infante Carlos, era identificado heráldicamente tanto en Europa como en España por el ya comentado escudo terciado, alterándolo ligeramente al desechar por una parte el escusón y disminuyendo a tres el sembrado de lises, y por otra cosiendo al jefe el travesaño horizontal del lambel del segundo cuartel, obteniendo como resultado un terciado de Sicilia, Borbón-Anjou de Nápoles y Jerusalén []. Y también que el infante Carlos empezó a utilizar las armas completas de las Dos Sicilias con posterioridad al fallecimiento de su padre Alfonso (†1964) [].